Tricomoniasis y homeopatía

Enfermedad causada por un parásito protozoario unicelular flagelado, la Trichomona Vaginalis. Tiene una cola tipo látigo que la usa para impulsarse a través del moco vaginal y de la uretra. Se localiza en el tracto genito-urinario de la mujer y del hombre. En la mayoría de los casos la transmisión es por vía sexual, y constituye en la actualidad una de las ITS más frecuentes. Este protozoario no puede sobrevivir ni en la boca ni en el recto.
El ser humano es vector y huésped único y obligatorio. Es una enfermedad que se presenta a nivel mundial.
Habitualmente esta infección se asocia a otras ITS del tracto genital inferior (gonocócica, clamidias), como también con la Vaginosis Bacteriana o Infección del Tracto Genital Inferior (ITGI).

Aunque la transmisión del parásito es por vía sexual, también sería posible la transmisión a través de baños, saunas, objetos húmedos como esponjas y toallas, etc.

SINTOMATOLOGÍA:

En la mujer coloniza en el cuello del útero: colpitis (que puede estar asociada a hemorragias post-coitales por cervicitis); en la mucosa vaginal: vaginitis;en la vulva: vulvitis; en la uretra: uretritis. Se propaga también a las glándulas anexas vulvares: Bartholino: bartholinitis, Skene: skenitis. El parásito infecta a la mujer en edad reproductiva.
Con frecuencia hay ausencia de síntomas o los síntomas son leves, pero puede contagiar igualmente. En la forma aguda el flujo es abundante, amarillo-verdoso o ceniciento, espeso, espumoso, de olor acre desagradable fétido, y produce prurito e inflamación vulvo-vaginal y del cuello del útero. Hay trastornos en la micción, como disuria (dolor y ardor al orinar); dispareunia (dificultad para tener relaciones sexuales: dolor y ardor), dolor pelviano. Otros síntomas son el prurito (no tan intenso como en la candidiasis), ardor vulvovaginal. Puede ocasionar picazón en los labios de la vulva y en la parte interna de los muslos. El cuello del útero y las paredes de la vagina pueden presentar buen aspecto, pero más frecuentemente presentan un punteado rojizo con "aspecto de fresa". El malestar general y la fiebre suelen estar ausentes. Sin embargo, algunas mujeres pueden tener tricomoniasis sin tener ningún síntoma.
No es común observar la cura espontánea en las mujeres infectadas. Se calcula que de un 50 a 90% de las mujeres portadoras presentan síntomas. En la forma crónica, que respresenta la mayor parte de los casos, todos los signos y síntomas disminuyen de intensidad y son bien tolerados por la paciente, por lo cual no consultan, pero contagian igualmente.

En el hombre la infecciónsuele ser asintomática, o producir una inflamación en el meato uretral, con prurito, con sensación de ardor después de orinar o eyacular, y con ligera secreción que mancha algo la ropa interior: Uretritis no Gonocócica. Desaparece espontáneamente en algunas semanas. Pero de todas maneras, el hombre constituye un reservorio para el contagio también. Si la infección no se cura, puede producir prostatitis o epididimitis.

DIAGNÓSTICO:

El diagnóstico se puede realizar por examen directo o en fresco del flujo vaginal al microscopio. Se puede visualizar al protozoario moviéndose activamente entre las células epiteliales y los leucocitos. También se puede diagnosticar por medio de la coloración con Giemsa, o por el extendidodel Papanicolaou.
El cultivo del parásito requiere medios especiales y no es práctico. Tiene una sensibilidad del 95%.
Los anticuerpos monoclonales para identificación del DNA tienen una sensibilidad del 99,8%.

FACTORES DE RIESGO:

Los factores de riesgo para T. vaginalis no difieren de los comunes a otras ITS, y su detección implica siempre la pesquisa también de sífilis y de HIV: pedir serología para sífilis y para HIV. También puede asociarse con la blenorragia. En este caso primero se deberá tratar la tricomoniasis y luego la blenorragia.

IMPLICANCIAS CLÍNICAS DE ESTA INFECCIÓN:

  • Infecciones postoperatorias

  • Parto pretérmino

  • Rotura prematura de membranas, corioamnionitis

  • Lesiones intraepiteliales escamosas (SIL): del cuello del útero

  • Enfermedad pelviana inflamatoria (EPI)

  • Aumento de la suceptibilidad a la adquisición heterosexual del HIV

EMBARAZO:

La tricomoniasis durante el embarazo puede producir:

  • Rotura prematura de membranas

  • Partos prematuros

  • RCIU (Retardo de Crecimiento Intrauterino): bajo peso al nacer

Las gestantes con trichomoniasis vaginal (TV) tienen un 30% más de riesgo de prematurez. Se estima que la TV tratada es causa de un 14% de prematurez y la no tratada de un 16%. Si se asocia a vaginosis bacteriana (VB) y Chlamydia, pueden llegar al 40% de prematurez.
En la gestante con riesgo y asintomática, se aconseja determinar el diagnóstico en el 1er trimestre. En la gestante sintomática, en cualquier momento.
En la embarazada se recomienda el tratamiento por vía oral, y no local (óvulos, gel).

TRATAMIENTO:

El tratamiento alopático recomienda tratar con Metronidazol (por vía oral y en forma local, ya sea óvulos o gel vaginal). Durante el tratamiento se suspenden las relaciones sexuales, o se usa preservativo, y se abstienen de ingerir alcohol (éste ocasiona náuseas y vómitos si se ingiere durante el tratamiento con Metronidazol).
Existen controversias respecto de oncogenicidad, mutagenicidad y teratogenicidad con el Metronidazol. No hay estudios que sustenten que la droga sea teratogénica, pero no se la recomienda en el primer trimestre de la gestación ni durante la lactancia. Es efectivo durante el embarazo, pero puede aumentar el riesgo de parto prematuro y no previene el parto pretérmino.
El Tinidazol es un medicamento alternativo.
Los pacientes portadores de HIV recibirán el mismo tratamiento que los no portadores.
A excepción de la abstinencia total, los condones siguen siendo la mejor protección y la más confiable contra ésta y otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), y se deben usar siempre y correctamente.

HOMEOPATÍA:

Cuando un paciente está tratado con HOMEOPATÍA tiene su sistema inmunitario en perfectas condiciones como para enfermar lo menos posible. El sistema inmunitario es a lo que se denomina vulgarmente "las defensas". Además de un buen tratamiento homeopático, es necesario tener una vida sana, no promiscua, respetando al cuerpo de uno y al de los otros.
Cada ser humano es único e irrepetible, no hay otro igual. Por eso el remedio único homeopático que le corresponde a ese paciente lo va a poner en condiciones inmunológicas de bienestar y de armonía con él mismo y con el medio que lo rodea. Esto va a favorecer la NO necesidad de tratamiento antibiótico, debido a que estimulamos al propio organismo para que encuentre la directriz de su propia curación.
El tratamiento homeopático es también importantísimo para evitar las tricomoniasis recurrentes, ya que si inmunológicamente está en condiciones, no tiene por qué volverse a enfermar. Desde el punto de vista alopático, la ciencia se desespera tratando de encontrar por qué recurren algunas infecciones, "a pesar de que los tratamientos antibióticos atacan al germen con todo". Ellos se preguntan por qué hay recurrencia en algunos pacientes y en otros sólo casos esporádicos. La HOMEOPATÍA lo puede explicar bien: algunos pacientes tienen su sistema inmunitario (de defensa) en perfectas condiciones, lo que favorece para que los gérmenes no se instalen ni se hagan patógenos. Otros están inmunológicamente deprimidos, y cualquier bacteria o virus puede colonizarlos y enfermarlos.
Ya lo dijo el Dr. Claude Bernard a fines del siglo XIX: "el germen no es lo importante, lo importante es el terreno". El terreno para la homeopatía es el paciente, único e irrepetible, con su predisposición a enfermar de determinada enfermedad. A esto los Homeópatas lo llamamos: MIASMA. Por ello es necesario muchas veces tratar primero el MIASMA y luego reforzar la energía vital con su remedio único.

Existen muchos remedios homeopáticos que se pueden utilizar en el caso agudo de la enfermedad. Con estos remedios la gran mayoría de las veces se resuelve la misma sin necesidad de recurrir a antibióticos "para atacar al germen". Son remedios que han sido experimentados en el hombre sano (único experimentador en Homeopatía) y que ha sido probada su eficacia. Al evitar prescribir antibióticos estamos evitando suprimir los síntomas, ya que haciendo esto estamos provocando en el paciente una reacción del organismo, que en corto o largo plazo le producirá una enfermedad más grave y más profunda. Y la supresión se establece alopáticamente con la mayoría de los remedios que suprimen síntomas, tales como todos los "anti" (antinflamatorios, antipruriginosos, antiespasmódicos, antibióticos, etc.).

En el caso de la tricomoniasis los homeópatas NO recomendamos el tratamiento alopático, muy supresor y sin resultados a largo plazo, ya que luego de este tratamiento supresor la enfermedad vuelve a recidivar. Esto se explica porque a nivel genital hay una inmunidad local que no debemos hacer desaparecer (suprimir), sino que debemos reforzarla y lograr que el propio organismo se defienda de esa noxa. De todas maneras, la tricomona debe erradicarse, es un bicho patógeno. El remedio único de fondo de esa paciente (ya sean glóbulos o gotas), es el que va a generar la curación.

Las últimas investigaciones a nivel de tratamientos locales vaginales indican que no se debe colocar, en lo posible, ningún tratamiento más dentro de la vagina. La explicación es que a medida que el médico va indicando tratamientos con óvulos, cremas intravaginales, etc., las paredes de la misma se van deteriorando hasta perder su función protectora. Por ese motivo es que cada vez con más frecuencia colonizan gérmenes, inclusive la cándida, y son cada vez más difíciles de erradicar. Es una manera de destruir agresivamente la ecología vaginal. Estos científicos le están dando más importancia al equilibrio estrogénico de la paciente que a la colonización del germen.