Sindrome de pánico y homeopatía

Conociendo la complejidad del cerebro y el comportamiento humanos, ALBERT EINSTEIN dijo en cierta ocasión:

"¡QUÉ DIFÍCIL RESULTA! ¡CUÁNTO MÁS DIFÍCIL ES LA PSICOLOGÍA QUE LA FÍSICA!"


"Forma parte de la curación el deseo de ser curado".

Séneca

La palabra pánico deriva del griego panikón: miedo grande, paralizante y total.
Se define como un disturbio psicosomático, cuyo principal síntoma es un miedo irracional.

El pánico se asemeja a un ataque de ansiedad neurótica. Es un mal característico de los grandes centros urbanos, y al contrario de las fobias, se manifiesta a cualquier edad. La mayor incidencia es entre los 18 y 35 años, y se presenta sin causa aparente, muchas veces, y en proporción creciente en la actualidad.

Existe una predisposición de transmisión genética para el sindrome de pánico, la que deducimos, deviene de la "especial memoria" de nuestras proteínas inteligentes ARN y ADN.

El neurotransmisor o intermediario químico implicado en este cuadro es la Serotonina. Se afectan más mujeres que hombres (en proporción de 2/1).

Las primeras referencias de este trastorno datan de 1871, cuando Jacob Méndez Dacosta en su práctica hospitalaria denominó a esta enfermedad con el nombre de "corazón irritable", debido a la taquicardia que el síndrome producía cuando se iniciaba la crisis. Luego surgieron más investigaciones, y hasta el mismo Freud a fines del siglo XIX escribió sobre lo que llamó "crisis de angustia", dando para la época una explicación muy interesante, que luego fue quedando relegada.

El miedo es un sentimiento invalidante que compromete a la persona toda, con desequilibrios emocionales que se expresan a nivel psíquico, físico y social.

El pánico se manifiesta, en primer lugar, cuando surgen miedos intensos, generalmente breves, y que empiezan y terminan sin razón aparente. En segundo lugar aparecen diversos disturbios físicos. En tercer lugar el ataque aparece repentinamente.

Es un cuadro clínico en el cual ocurren crisis agudas de ansiedad sin que haya un estímulo disparador compatible con la intensidad de las crisis. El individuo vive una variedad de experiencias intensas, extrañas, sin que consiga identificar qué las han desencadenado.

La sociedad se ha convertido en un lugar amenazante para el individuo, donde impera la inseguridad, el aislamiento, el miedo, habiendo dejado de brindar la contención afectivo-emocional que los seres humanos necesitamos para vivir.

Contribuyen al incremento de esta enfermedad factores tales como: falta de proyectos, inseguridad social, inestabilidad económico-laboral, gran desigualdad de oportunidades, falta de solidaridad social, carencia de grupos de pertenencia, falta de respeto por el otro.

Los síntomas y signos por los cuales consultan los pacientes son en extremo de terror incapacitante, con súbita aceleración de los latidos cardíacos (taquicardia), gran dificultad para respirar con aumento de la frecuencia respiratoria (hiperventilación), terror de "muerte inminente" o de "locura", vértigo, confusión, sensación de irrealidad o de estar separado de uno mismo (despersonalización), náuseas, temblor corporal, temblor de manos y dedos, sudoración profusa, escalofríos, visión borrosa, dolor y opresión en el pecho, colapso y hasta shock. Existen también síntomas fóbicos ante la presencia de animales, espacios cerrados (claustrofobia) o abiertos (agorafobia), objetos o situaciones específicas (conferencias, exámenes, visitas a un cine, etc.). La persona que padece miedo, cree que evitando el contacto con tales situaciones desaparece el problema, en realidad no es así porque el desequilibrio emerge ante cualquier situación nueva o similar.
Muchas veces quienes sufren una crisis de pánico creen que están sufriendo un ataque al corazón, o están perdiendo la razón, o están por morir, siéndoles imposible hacer algo para evitarlo.
Los ataques pueden ocurrir a cualquier hora, aún durante la noche al estar dormido. Casi todos los ataques duran entre 20 y 30 minutos, pudiendo variar de minutos a horas. La frecuencia de las crisis son variadas, y en general son totalmente debilitantes, siendo seguidas de fatiga, consecuencia del desgaste generado por las mismas.
Quienes padecen de Crisis de Pánico experimentan sensaciones de terror que aparecen repentina y repetidamente sin previo aviso. No pueden anticipar cuándo les va a ocurrir un ataque, y muchas personas pueden manifestar ansiedad intensa entre crisis consecutivas (ansiedad inter-crítica). Entre tanto, existe una continua preocupación de que en cualquier momento vaya a presentarse otro ataque.
La calidad de vida de las personas que padecen dicho trastorno llega a hacerse muy pobre, dado que se ven obligadas a evitar actividades diarias y normales, como ir a hacer compras en lugares con mucha gente, manejar un vehículo o, en algunos casos, hasta salir de su casa. Básicamente evitan cualquier situación que temen pueda hacerlas sentirse indefensas si ocurre un nuevo ataque.
Con el tiempo, la necesidad de evitar esas situaciones y el grado de ansiedad por miedo a otro ataque, pueden derivar en que dicha persona no pueda volver a manejar un vehículo y ni siquiera dar un paso fuera de su casa. Llegar a esta última condición, significa sufrir un Trastorno causado por Pánico con agorafobia.  

Por qué se produce:

Los disturbios en la capacidad homeostática del individuo generan, con el correr del tiempo, una fragilidad, la cual se hace sentir en los momentos en que esa persona está exigida por un esfuerzo mayor de adaptación. A partir de la primera crisis, el individuo pasa a funcionar en un círculo vicioso, por el cual el miedo de tener otra crisis precipita la propia crisis.
La ingestión de algunas drogas como cocaína, marihuana, crack, éxtasis pueden aumentar la actividad y el miedo, facilitando la eclosión de dicho cuadro.
Las crisis de pánico no tratadas pueden evolucionar a una serie de fobias, limitando la libertad del individuo.

El tratamiento médico alopático se basa, en la etapa aguda, en el uso de medicamentos sedantes, como las Benzodiacepinas, donde el Alprazolam tiene el inconveniente de su potencial efecto de adicción. Se indican también Antidepresivos Hetero y Tricíclicos o Inhibidoroes de la Mono-Amino-Oxidasa (IMAO), y últimamente los Medicamentos Antiserotonínicos.
Los efectos colaterales de estos medicamentos son importantes para la mayoría de los pacientes: náuseas, vómitos, somnolencia exagerada con disminución de la capacidad de concentración. Algunos medicamentos tienen efectos indeseables a largo plazo: dependencia y necesidad de aumento progresivo de las dosis.

La Psicoterapia es un gran apoyo para el individuo, mediante la cual podrá localizar los verdaderos factores emocionales inconscientes que lo llevaron a esa situación, luego de un prudente aislamiento de factores desencadenantes, como concentraciones humanas masivas, vehículos de transporte, ascensores, escaleras u otros.

La cronicidad de esta enfermedad predispone al alcoholismo, a la depresión y potencialmente al suicidio, sobre todo en los pacientes sin tratamiento.  

EL TRATAMIENTO HOMEOPÁTICO no necesita recurrir a ningún tipo de drogas alopáticas más arriba mencionadas. Es sabido que la Homeopatía no trata enfermedades, sino enfermos, y es entonces que a través de una concienzuda Historia Clínica del paciente, se llega al remedio único(Homeopatía Unicista). Este remedio es el que le va a permitir recuperar su estado psico-anímico-físico, y equilibrarse energéticamente desde su mente, energéticamente desde su mente, para que pueda realizar su curación a través de él mismo, sin necesidad de ninguna droga, las cuales ya sabemos, tienen infinidad de efectos colaterales adversos y no son buenas para la salud, sobre todo a largo plazo, y sin necesidad de estar consultando distintos psiquiatras, que lo único que hacen es cambiar la "droga" antipsicótica sin ningún resultado alentador.

La Homeopatía es un tratamiento que está dando excelentes resultados a muy corto plazo. Es espectacular ver revertir casos de pánico en pocas semanas, pacientes (tanto hombres como mujeres) que en pocos días vuelven a salir a la calle, a manejar sus autos, a viajar en avión, a estar en paz con ellos mismos. Inclusive en aquéllos que ya vienen tratados con drogas psicotrópicas. A ellos se les recomienda ir dejando lentamente esos remedios, de acuerdo a la evolución que van experimentando con la medicación homeopática, que es maravillosa.

EL TRATAMIENTO HOMEOPÁTICO no es costoso, es cómodo de realizar, y en muy poco tiempo (yo diría en pocos meses)
el individuo puede recuperar su salud mental y física, e insertarse en la sociedad nuevamente.

La única manera de revertir el proceso de la creciente "epidemia" de pánico, es cambiar urgentemente el modo de vida, principalmente en los habitantes de los grandes centros urbanos. Evitar los bombardeos y excesos de información. Retornar a las actividades artísticas y creativas. Interesarse por el cuerpo desde una mirada profunda y espiritual, y no desde las exigencias sociales estéticas perversas de la "eterna juventud" y "del cuerpo 10", que afloran en esta sociedad consumista, falsamente esteticista y poderosa de dinero.

Debemos tener un contacto pleno con el inconsciente, que es proporcionado por los sueños, por los mitos y por el folklore; y también mantengamos una comunicación verdadera y afectiva entre nosotros, los individuos de este mundo.

Mantenerse siempre en un estado de sana espiritualidad, y en contacto con la Naturaleza,
que es el factor re-equilibrador en sus ciclos eternos.