Osteoporosis y homeopatía

La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma.

Dr. Edwuard Bach

Produce inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla, mientras 

el género humano no escucha.

Víctor Hugo

DEFINICIÓN: del National Institute of Health (NIH). Es una enfermedad generalizada del sistema esquelético caracterizada por la pérdida de masa ósea y por el deterioro de la microarquitectura del tejido óseo, que compromete la resistencia ósea y que condiciona como consecuencia, una mayor fragilidad ósea y una mayor susceptibilidad a las fracturas.

El término osteoporosis significa "huecos en los huesos". Traducido del griego: "poros en los huesos".
Esta entidad ya fue descripta en ciertas momias egipcias, 5.000 años atrás. A estas momias se les realizaron radiografías y encontraron osteoporosis.

Los huesos progresivamente se van adelgazando a causa de la pérdida de minerales, tales como el calcio y el fósforo. Es así como se vuelven frágiles y propensos a las fracturas, causando cierta invalidez.

En la osteoporosis la corteza del hueso se vuelve delgada y más frágil, mientras en el interior se van desarrollando grandes huecos.
El hueso adulto se está remodelando continuamente. Los osteoclastos (células especializadas), absorben el hueso viejo. Los osteoblastos van creando el hueso nuevo, manteniendo así su fuerza y su densidad.
Cada año se remodela el hueso en el adulto: alrededor del 3% de la "cortical" del hueso (es la parte exterior), y del 25% del hueso "trabecular" (el interior, la parte que parece un panal). Para este proceso necesitamos minerales como el calcio y el fósforo, y hormonas y vitaminas que dirigen el proceso. 

La menopausia no es una enfermedad, es un pasaje más a otra de las etapas de la vida de una mujer, en donde el cuerpo y la psiquis van sufriendo las transformaciones normales inherentes a la edad, y en donde lo característico de esta etapa es el cese de la producción de hormonas, fundamentalmente de estrógenos, y por lo tanto el cese de la menstruación. Esta disminución de estrógenos se produce también en los casos de menopausia precoz y en los de menopausia quirúrgica (extirpación quirúrgica de los ovarios). Frecuentemente aparecen temores y confusiones, sobre todo estas últimas, por las cuales se han creado muchos mitos y realidades. 

LAS REALIDADES: a consecuencia de que el organismo a esta edad deja de generar estrógenos, se produce un proceso de descalcificación de los huesos (en mayor o menor grado, ya que no es lo mismo para todas las mujeres), que con el transcurrir de los años, desde el cese de la menstruación, va generando el proceso denominado OSTEOPOROSIS. En algunas mujeres el proceso es acentuado, en otras casi ni se produce (esto depende del estado constitucional y genético, y de la predisposición a enfermar). Ha sido estudiada la relación que existe entre peso corporal y talla sobre la densidad mineral ósea vertebral. Es muy baja la proporción de mujeres con sobrepeso que sufren fracturas espontáneas, y contrariamente, es muy elevado el número de señoras delgadas y altas que desarrollan osteoporosis, y son más propensas a fracturarse. 

LOS MITOS: la menopausia no es una enfermedad. La mujer no necesita que se la trate como enferma. TENER MUCHO CUIDADO CON "LAS ENFERMEDADES INVENTADAS", como ha escrito últimamente el periodista español Miguel Jara en su libro "Traficantes de Salud: cómo nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad".
Ella sí se merece el respeto a su integridad física y psíquica en esa etapa nueva y normal que comienza a vivir. El querer indicar una cantidad de remedios que pretenden prevenir la osteoporosis y el infarto, es un hecho que tiene que llamar la atención. Si la naturaleza determina que en esta etapa no son más necesarios los estrógenos, no existe ningún motivo para que la señora deba incorporarlos artificialmente (fabricados químicamente). Además, las mujeres sometidas a estas terapias hormonales deben realizar controles semestrales con el ginecólogo, ya que las mismas pueden ocasionar, en algunos casos, tumores ginecológicos. No olvidemos que los hombres también padecen de osteoporosis (proceso natural del envejecimiento), y a ellos no se les indica ningún tratamiento especial. 

Factores de riesgo: hay factores constitucionales como la baja masa ósea, la edad avanzada, el sexo femenino, la menopausia prematura o quirúrgica, la contextura delgada, la pérdida de peso, el hábito de fumar, el consumo exagerado de alcohol, el sedentarismo, la deficiencia de calcio y vitamina D en las dietas; el uso indiscriminado de corticoides, el hipertiroidismo, el hiperparatiroidismo.
La pérdida ósea se produce fundamentalmente en el hueso trabecular de la columna vertebral; en la porción distal del hueso del brazo, el radio; en la columna vertebral y en la cadera en ambos sexos. Cuando la osteoporosis es importante puede producir dolor lumbar crónico y fracturas, ya sea en los cuerpos vertebrales o en los huesos largos (fémur).
A veces pueden producirse pequeñas fracturas de algún cuerpo vertebral, generalmente en la cara anterior de la vértebra, lo que va produciendo disminución de la talla progresiva con la edad, y esto se produce en la región dorsal de la columna. En este caso no va a producir ningún dolor, pero sí una cifosis dorsal (encorvamiento).
Las fracturas son más comunes en las muñecas, la cadera, la columna, la pelvis, la parte superior del brazo, pero puede fracturarse cualquier hueso. 

Diagnóstico:

La osteoporosis no se hace evidente en las radiografías comunes hasta que está muy avanzada.
La densitometría ósea es un test para detectarla fiable sólo en el 70% de los casos. Mide la densidad del hueso, es decir, cuánto mineral hay en el mismo. Se utiliza la tomografía computarizada (TC), o la densitometría de energía doble basada en rayos X (DEXA).
La densitometría puede usarse para el diagnóstico de osteoporosis, y para monitorizar el progreso del tratamiento.
Los expertos están divididos acerca de realizar este test rutinariamente. Se recomienda realizarlo a personas que han entrado en su menopausia, o a personas con factores de riesgo: edad avanzada, menopáusicas fumadoras o consumidoras de alcohol, historia familiar de osteoporosis.

En 1994 la OMS estableció las categorías o criterios diagnósticos de la osteoporosis sobre la base de criterios epidemiológicos que tienen en cuenta la evolución de los valores de la masa ósea con la edad (evaluados con densitometría ósea como densidad mineral ósea, DMO) y la prevalencia e incidencia de las fracturas osteoporóticas en mujeres posmenopáusicas de raza blanca. Así, se definen cuatro categorías:

Normal: cuando la DMO es superior a -1 DE en la escala T.

Osteopenia: cuando la DMO se sitúa entre -1 y -2,5 DE en la escala T.

Osteoporosis: cuando la DMO es inferior a -2,5 DE en la escala T.

Osteoporosis grave o establecida: cuando al criterio de osteoporosis se añade la presencia de fracturas.

Lo que debemos aconsejar a las mujeres es tener una vida sana, evitar el sedentarismo, realizar ejercicios suaves, relacionados con el trabajo corporal concientizado, o caminatas, o las que son deportistas continuar con el deporte, pero acorde a su edad. Cada una de ellas elegirá lo que su cuerpo le pida (aprender a escucharse a sí misma), pero que nada resulte en una exigencia, sino en algo que se pueda disfrutar física y espiritualmente.

Tratamiento:

Una vez que el hueso se ha descalcificado poco se puede hacer para reemplazar al hueso perdido. Pero puede reducirse el riesgo preventivamente con una buena dieta, con calcio y vitaminas suplementarias, y en algunos casos con medicamentos (tratamiento alopático).

La Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH) es recomendada por los médicos alopáticos para las mujeres menopáusicas debido que algunos estudios han mostrado que la misma reduce la desmineralización. Los homeópatas no estamos de acuerdo en suministrar hormonas cuando la naturaleza dice que ya no las necesita más. Las hormonas son estrógenos y progesterona. Pero está muy discutido a lo largo de todos estos 15 años de uso, los efectos malignos que estas hormonas pueden ocasionar al organismo femenino. Autoridades médicas de Australia no recomiendan el uso de estas hormonas por períodos largos de tiempo: hay que ser muy cuidadosos.

Los bifosfonatos (alendronato y risedronato) son drogas no hormonales que inactivan a los osteclastos (células que absorben al hueso viejo), quedando mejor hueso. Son drogas fuertes, que pueden causar muchos trastornos digestivos (hasta ulceraciones).

Hormona paratiroidea: algunos estudios han mostrado que esta hormona disminuye la frecuencia de fracturas y aumenta la densidad del hueso en algunas áreas del esqueleto. No se usa habitualmente.

La dieta deberá ser rica en calcio, no deficitaria en calorías, y evitar el consumo de alcohol y cigarrillo. Se recomienda aumentar los niveles de calcio a, por lo menos, 1200 a 1400 mg/día; aumentar la ingesta de vitamina D (para mejorar la absorción del calcio). Una buena fuente de vit. D es el sol, pero con mucho cuidado acerca de las recomendaciones habituales de los dermatólogos. También es importante el requerimiento de magnesio: 300 mg/día. Hay una cantidad de alimentos naturales ricos en calcio, que se pueden ingerir sin la preocupación de estar tomando "remedios químicos", fabricados sintéticamente. 

REQUERIMIENTOS DE MAGNESIO:

El magnesio es un metal muy común en la naturaleza, y se encuentra en forma de sales. Es el octavo elemento más abundante en la tierra, y el segundo después del sodio en el mar. Es un mineral esencial para la relajación muscular y para el buen funcionamiento del músculo cardíaco.
El 60% del magnesio (Mg) se encuentra en los huesos, el 26% en los músculos, y el resto en los tejidos blandos y en los líquidos corporales.
El magnesio está distribuido en nuestro organismo tanto fuera como dentro de las células. El primero (magnesio extracelular) interviene en la transmisión neuromuscular, en el buen funcionamiento del músculo cardiaco, y tiene una función primordial en la relajación muscular; el magnesio intracelular forma parte de la matriz ósea. Ayuda a fijar el calcio y el fósforo en los huesos y dientes, actúa en la asimilación de la vitamina C, y tiene muchas otras propiedades más.
Está presente también en las células nerviosas, por lo que desempeña un papel muy importante en el buen funcionamiento del sistema nervioso. Los síntomas carenciales de magnesio son la falta de memoria y las dificultades en la retención de las ideas.
La ingesta diaria de magnesio es de 350 mg para el hombre, y de 300 mg para la mujer y los adolescentes. Dosis extremadamente altas de Mg llevan a un estado parecido a la narcosis, con astenia, somnolencia y depresión del sistema nervioso central, hasta la parálisis neuromuscular. Nunca sobrepasar dosis superiores a 500 mg. Esta situación puede normalizarse con la administración de calcio.La alimentación habitual en nuestro medio proporciona entre 250 y 400 mg al día, por lo tanto es innecesaria la administración de suplementos para satisfacer las necesidades o para obtener supuestos beneficios.
Al magnesio se lo encuentra en carnes, mariscos, lácteos, frutas secas (sésamo, almendras, pistachio, girasol, avellanas, nueces), granos de cereales integrales, NO molidos NI refinados (germen de trigo, levadura, mijo, arroz, trigo), verduras verdes, legumbres (soja, alubias, garbanzos, lentejas).

La deficiencia de magnesio suele ser asintomática. Pero muchas veces pueden aparecer síntomas como: irritabilidad, contracturas musculares, temblores, hormigueos, debilidad muscular, cansancio, taquicardia, constipación, diarrea, náuseas, vómitos, falta de apetito. Su déficit provoca y mantiene la osteoporosis y las caries. Asimismo las embarazadas y las personas que realizan grandes esfuerzos físicos, ya sea por razones deportivas o laborales, también se encuentran expuestas a sufrir carencias de este mineral. El exceso de calcio disminuye la absorción de Mg, por lo que no hay que abusar de la leche. El exceso de fósforo también, y los fosfatos de las bebidas artificiales. El estrés, muy común en las sociedades occidentales avanzadas, es capaz de provocar un déficit de magnesio debido a mecanismos neurohormonales.

Personas que se encuentran en el grupo de riesgo:

  • Los que basan su dieta en alimentos refinados y procesados.

  • Las personas hospitalizadas largo tiempo, sobre todo las que están recibiendo alimentación por vía intravenosa, y peor si están con un sindrome diarreico.

  • Los que sufren de mala absorción intestinal crónica.

  • Las personas alcohólicas, ya que eliminan mayor cantidad de magnesio por la orina.

  • Las personas que están bajo tratamiento con diuréticos en forma prolongada.

REQUERIMIENTOS DE CALCIO (aprox.):

Es el mineral más abundante del organismo. Se combina con el fósforo para formar los huesos y los dientes. También forma parte del tejido conjuntivo y de los músculos. Es un mineral requerido por el organismo en grandes cantidades, y cuando la ingesta es insuficiente y mantenida en el tiempo, se produce la desmineralización ósea, con el riesgo de fracturas y de osteoporosis.
Raquitismo: enfermedad ósea que produce el reblandecimiento y debilitamiento de los huesos y se ve en la niñez por ausencia de ingesta de calcio, de vitamina D (sol) y fósforo. Debido a que la masa ósea es deficiente, los huesos se deforman y quedan consolidados de esa manera para siempre. También se la denomina osteomalacia.

No olvidar que la inmovilización permanente produce un aumento en la pérdida del calcio óseo. También las enfermedades intestinales, en las cuales hay mala absorción (diarreas crónicas, colitis ulcerosa, sindrome de mala absorción, etc.).
Los requerimientos de calcio son necesarios para cumplir eficazmente estas funciones en nuestro organismo: interviene en la formación de los huesos y de los dientes, en la coagulación de la sangre, regula los latidos del corazón, transmite los impulsos nerviosos, actúa en las contracciones musculares, forma el tejido óseo.
La ingesta de calcio en las primeras etapas de la vida es importantísima para la formación de la masa ósea.
Para cubrir las necesidades diarias de calcio en necesario la ingestión diaria de leche y derivados, y no tan frecuentemente, incluir el resto de los alimentos que también contienen el mineral.
La regulación del calcio en el organismo, su absorción intestinal, su depósito en el hueso y en los dientes, su eliminación por orina, todo depende de la vitamina D, del fósforo y de diversas hormonas.
Las personas que tienen alergia a la caseína (proteína de la leche de vaca) deben tratar de ingerir otros productos que sustituyen a los lácteos como fuente principal de calcio: batido de soja y otros productos de la soja (queso tofu), leche y queso de cabra.
El consumo excesivo de calcio por encima de 2000 mg/día puede formar cálculos renales o producir constipación.
Hay factores que favorecen y otros que interfieren en la absorción del calcio.
Los que favorecen la absorción: las proteínas, la lactosa, y la vitamina D de los lácteos, el sol.
Los que interfieren la absorción: el exceso de fósforo (dietas con abundantes proteínas, especialmente carne y derivados). También interfieren el salvado de trigo y las cáscaras de algunos cereales. Las verduras de hoja también, ya que contienen abundantes oxalatos que forman sales insolubles con el calcio. Las infusiones como el té, el mate cebado, el café: incrementan la pérdida de calcio a través de los riñones y los intestinos. Es por eso que se recomienda ingerirlos lejos de los alimentos que contengan calcio. La sal fina, el acohol, el tabaco y las bebidas cola también ayudan al deterioro de los huesos.
Los remedios diuréticos, los anticoagulantes, la hormona tiroidea aumentan las necesidades de calcio.
No se debe dar productos descremados a los niños, ya que la grasa de la leche tiene una enzima que fija el calcio. Darles cremas y quesos: de rayar, de cabra y de oveja.

REQUERIMIENTOS DE VITAMINA D:

La vitamina D, también denominada Calciferol, necesita la presencia de grasas en la dieta y de bilis en el organismo para que pueda ser absorbida.
Esta vitamina pertenece al grupo de las vitaminas liposolubes; interviene en la absorción del calcio y del fósforo en el intestino, y en la regulación de la formación de los huesos, de los dientes, de las articulaciones y del sistema nervioso. Previene y trata la osteoporosis. 

La leche fortificada, el aceite de hígado de pescado, las ostras, el queso, la manteca, la margarina, la crema, la yema de huevo, los cereales son fuentes de vitamina D. 

El sol es otra fuente de vitamina D.
El sol sintetiza naturalmente la vitamina D, muy necesaria para prevenir la osteoporosis y las enfermedades autoinmunes. 

Es muy importante no descontrolarse con la exposición a los rayos solares (tumores de piel). Se deben seguir estrictamente las indicaciones de los dermatólogos con respecto a los horarios y la cantidad de exposición diaria, ya que los perjuicios pueden ser más severos que los beneficios. Se recomienda tomar sol 30 minutos por día como dosis suficiente para producir la vitamina D.
El temor a exponerse al sol no debe ser exagerado, ya que se ha reportado que un 46% de la población presenta una deficiencia de vitamina D.
Las personas de color o de piel oscura dejan pasar menos los rayos ultravioletas, por lo cual sintetizan menos vitamina D.
La cocción no la destruye, pero se deteriora u oxida al entrar en contacto con el oxígeno y con la luz. 

La carencia de vitamina D ocasiona trastornos óseos y dentales, alteraciones metabólicas: raquitismo en los niños (deformaciones en los huesos, palidez, debilidad muscular, sudoración en la cabeza, abdomen abombado, retraso en el crecimiento de los dientes), osteomalacia en los adultos (ablandamiento de los huesos), y también tetania (calambres musculares, convulsiones y bajo nivel de calcio en sangre). Cuando esta vitamina escasea en el organismo compensa su ausencia extrayendo calcio de los huesos (osteomalacia). Es más frecuente ver carencias en los países árabes y en los fríos (permanecen constantemente con el cuerpo cubierto), en las personas que trabajan siempre de noche, en las mujeres que tuvieron varios partos muy seguidos, en los ancianos recluidos, y en los que consumen durante largo tiempo anticonvulsivantes y barbitúricos.
Su exceso ocasiona pérdida del apetito y peso, debilidad, cansancio, cefaleas, náuseas, vómitos, cálculos renales por la formación de depósitos de calcio en los riñones, y depósitos también en las paredes de los vasos sanguíneos, síntomas parecidos al exceso de calcio. Las personas que se exponen mucho al sol, las hiperpigmentadas, padecen de una reducción en la producción de vitamina D. 

HOMEOPATÍA:

La osteoporosis puede muy bien ser tratada con HOMEOPATÍA, de una manera mucho más sana y menos agresiva para el cuerpo que con remedios alopáticos, altamente caros y no excentos de efectos secundarios. Para la HOMEOPATÍA la enfermedad clínica es apenas una parte visible de una desarmonía que se encuentra en la totalidad de la persona. Cuando la energía vital se desequilibra, genera desajustes a nivel físico, emocional, mental. El remedio homeopático justamente reacondiciona ese desequilibrio, y favorece la curación de la enfermedad a partir del individuo, tanto niños como adultos, hombres como mujeres.

El tratamiento homeopático enfoca a la paciente desde la totalidad característica de sus síntomas personales, para encontrar lo que nosotros llamamos "el simillimum", o sea el remedio que le corresponde a esa paciente, el remedio de fondo, que cubre la totalidad sintomática de todas las esferas, de todos los ámbitos y de todos los perfiles de la conducta humana: desde lo más primitivo de su ser, hasta lo que tiene que ver con la emocionalidad, con los temores, con los afectos, con la conducta. Por medio de este remedio le vamos a devolver a la paciente su energía vital que probablemente se encuentre desarmonizada, para que su propio organismo pueda defenderse y lograr el equilibrio que sólo el remedio homeopático puede ofrecer.

Por eso para la Homeopatía la única especialidad es el ser humano. Y se parte de la premisa de que la Homeopatía no cura enfermedades, sino enfermos.

En el caso de la osteoporosis, vamos a utilizar también remedios homeopáticos complementarios. Con ellos trataremos el síntoma que es necesario mejorar (en este caso la descalcificación ósea). Estos remedios complementarios, como su nombre lo dice, complementan al remedio de fondo o único, y deberán ser administrados conjuntamente hasta mejorar la descalcificación, por ejemplo. Pero siempre teniendo en cuenta una dieta adecuada, evitando el sedentarismo, el alcohol y el cigarrillo.
En el caso de la osteoporosis, existen diferentes Calcáreas (Carbónica, Fluórica, Phosphórica) que pueden ser utilizadas en diluciones homeopáticas con muy buenos resultados para revertir el cuadro, y otros medicamentos más. Además indicamos Calcitonina, pero diluida y dinamizada a dosis homeopáticas.

ALOPATÍA: 2006: según un estudio realizado por JAMA, Dres. Black, Schwartz, Ensrud, y colaboradores, en un Foro de Discusión, han llegado a la siguiente conclusión, acerca de la administración del Alendronato: sic:

"Desde hace un tiempo se viene discutiendo la duración que debe tener la administración de bisfosfonatos para tratar la osteoporosis posmenopáusica, o los bajos niveles de Densidad Mineral Ósea (DMO).
1. Esta controversia se debe a la preocupación por los altos costes de los tratamientos, y por el presunto riesgo de supresión del recambio óseo. También suscitan dudas los casos recientemente comunicados de osteonecrosis de mandíbula, asociados con el uso de los bifosfonatos.
2. Muchos clínicos se preguntan hoy si no sería prudente interrumpir los tratamientos una vez transcurrido cierto lapso.

Es complicado encontrar respuesta a esos interrogantes. Todo estudio de varios años de duración implica la organización de una compleja logística, por lo que no sería de extrañar que los hallazgos de este ensayo pasen a ser por muchos años la mejor respuesta disponible. Observamos que las mujeres del grupo placebo, es decir, las que no continuaron sus tratamientos por otros cinco años adicionales, han tenido leves descensos de DMO en la cadera y la columna, junto con un incremento en los marcadores de recambio óseo. Se aprecia también mayor cantidad de fracturas vertebrales en el grupo placebo, mientras que no hay incremento del total de fracturas clínicas, ni del de fracturas morfométricas. Estos datos parecerían confirmar que la prolongación del tratamiento constituye, en principio, una medida adecuada. Lo que no sabemos es si existe algún subgrupo de pacientes en quienes resulte más conveniente interrumpirlo. En efecto, el análisis de subgrupos no ha permitido identificar tendencia alguna a recibir mayor beneficio, por ejemplo, en las mujeres que en situación basal previa al estudio inicial presentaban más bajos valores de DMO, o prevalencia de fracturas vertebrales".

COMENTARIO: indudablemente no sería necesario ni conveniente someter a las mujeres menopáusicas a estas drogas, teniendo a nuestro alcance remedios homeopáticos que seguramente suplantan muy bien a éstas, y con ningún efecto secundario indeseable, y además con costo acomodado.