Hepatitis B - Homeopatía

Es un virus de la familia Hepadnaviridae.
La hepatitis B puede ser una de las causas de fiebre prolongada. Esta hepatitis puede evolucionar a:

  • Hepatitis fulminante

  • Hepatitis subaguda

  • Hepatitis crónica

  • Cirrosis post-hepatitis

Las posibilidades de ser un infectado crónico dependen de la edad: alrededor del 90% en los neonatos que nacen infectados, el 50% en los niños que adquieren la enfermedad por contagio.. Por el contrario, solamente del 5 al 10% de los adultos inmunocompetentes desarrollarán HB crónica.
Las pacientes con hepatitis crónica parecen no reactivar clínicamente la enfermedad durante el embarazo.

En Argentina alrededor del 1% de la población es portadora crónica (HBsAg +).

El período de incubación es de 50 á 180 días (media 120 días). La variación depende de la cantidad de virus en el inóculo y del modo de transmisión, así como de factores del huesped. Y tienen riesgo de infección crónica.

Esta hepatitis se adquiere intraútero a través de la placenta.

El reservorio del virus son los humanos, ya que no se ha identificado un reservorio animal en la naturaleza.
El reservorio lo constituyen los enfermos de HB y los portadores crónicos.

SE TRANSMITE:

  • Por contactos percutáneos y perorales con líquidos orgánicos infectados (saliva, semen): contacto sexual: las concentraciones de virus son menores en semen y en flujo vaginal que en sangre.

  • Exposición percutánea (intravenosa, intramuscular, subcutánea o intradérmica). Uso compartido de agujas para drogas intravenosas.

  • Por transfusiones sanguíneas y sus derivados, y por hemodiálisis.

  • Por pinchazos accidentales, o lesiones por instrumentos cortantes.

  • Por vía sexual. La prevención se realiza con el uso correcto del condom.

  • Vía perinatal (vertical). Más posibilidades de transmisión materno-fetal en las que contraen la enfermedad cercana al parto.

Las fuentes de infección del VHB son los pacientes con infección aguda por Hepatitis B y los portadores crónicos, aislándose el virus de la sangre, saliva, calostro, semen o secreción vaginal, heces y orina.
Las personas en riesgo de infección por VHB también pueden estar en riesgo de infección con el virus de la hepatitis C (VHC) o con el VIH.

La transmisión perinatal es una de las más eficaces del VHB.

La tasa de mortalidad se sitúa en el 1.4% aproximadamente.
Un pequeño porcentaje de pacientes progresa hacia el estado de portador crónico. Algunos de éstos van a desarrollar una hepatitis crónica activa que a menudo evoluciona a cirrosis.También presentan el riesgo de desarrollar un carcinoma hepatocelular primario.
En los casos de HB fulminante, el transplante hepático puede salvar la vida. Alrededor del 90 al 95% de las infecciones agudas en adultos se recuperan sin secuelas.
La transmisión se previene a nivel sexual por el uso del preservativo.

En la HB aguda algunos pacientes van a presentar sintomatología como: pérdida de apetito, malestar general, náuseas, vómitos, fatiga, fiebre, dolor abdominal, dolor en las articulaciones, artropatías, que pueden simular un cuadro reumatoideo, ictericia. La orina se presenta oscura (coluria) y la materia fecal color arcilla (acolia). Pero cerca del 30% de las personas pueden presentar la forma subclínica, con síntomas no específicos, sobre todo los niños.

El diagnóstico se realiza por medio de la serología (análisis de sangre) con diferentes marcadors serológicos. La detección del HBsAg (antígeno australiano) permite realizar el diagnóstico de certeza.

SI ÉSTE PERDURA EN SUERO POR MÁS DE 6 MESES (EN AUSENCIA DE ENFERMEDAD),
SE ESTABLECE EL DIAGNÓSTICO DE PORTADOR CRÓNICO.

El pronóstico de la enfermedad crónica se determinará por medio de la biopsia hepática.

EFECTOS SOBRE LA MADRE Y EL FETO:

El curso de la HB durante el embarazo es similar al de la población general. Las hepatitis fulminantes se registran en sólo el 1 al 3% de los casos.
En el 50% de las mujeres embarazadas no se reconocen factores de riesgo para la infección por este virus, al igual que en el 30% de los pacientes con infección crónica. La infección crónica aparece en el 70 a 90% de los hijos de madres +. El 85 al 90% de los niños infectados permanecen crónicamente infectados. Durante el primer y segundo trimestre del embarazo puede ocasionar aborto espontáneo o prematuridad. Durante el tercer trimestre puede ocasionar enfermedad aguda o crónica en el RN.

Control materno:

Se recomienda el seguimiento del protocolo de atención del embarazo, que se basa en la determinación de HBsAg. Esta determinación se ha de llevar a cabo sistemáticamente como una prueba más durante uno de los controles que se realicen en el tercer trimestre. Si la mujer no ha sido controlada durante el embarazo, la determinación de HBsAg ha de ser realizada tan pronto como sea posible antes o después del parto con el fin de proceder a la profilaxis del recién nacido en el caso de que la madre resultara ser portadora del VHB.
El niño se puede infectar en el útero, en el momento del parto o en el periodo neonatal.
Los niños nacidos de madres + y no infectados al nacer, tienen un 30 a un 60% de riesgo de adquirir la infección durante los primeros 5 años de vida (dependiendo del estado de HBeAg de la madre).
Entre el 80 y 90% de los neonatos se convertirán en portadores crónicos. El desarrollo de cirrosis o de hepatocarcinoma es aproximadamente en el 25% de los casos.
La condición de portador crónico (HBsAg+ 6 meses después de la infección), ocurre en el 90% de los casos de los niños infectados por transmisión perinatal. El riesgo de portación disminuye con la edad, siendo del 5 al 10% en adolescentes.

PARA EVITAR ESTAS PATOLOGÍAS, ESTÁ INDICADA LA PROFILAXIS DE TODO NIÑO DE
MADRE HBsAg INMEDIATAMENTE DESPUÉS DEL PARTO.

LAS PRUEBAS SEROLÓGICAS PARA HEPATITIS B DEBEN SER REALIZADAS EN EL PRIMER
Y TERCER TRIMESTRE DEL EMBARAZO.

Las mujeres gestantes de alto riesgo (drogadictas IV, promiscuas, pacientes sin pareja estable, pacientes con otras infecciones de transmisión sexual) deben ser vacunadas si no se demuestra infección previa en el curso del segundo trimestre de gestación. Por tratarse de una vacuna obtenida mediante ingeniería genética, su uso resulta seguro durante el embarazo.
A pesar que el virus está en la leche materna, no existiría riesgo en amamantar, aunque la madre sea +, y principalmente en los niños que recibieron la inmunoglobulina y la vacuna para la hepatitis B.

Control de hijo de madre portadora:

Si al niño se le ha realizado la profilaxis anti-VHB (vacuna y gammaglobulina anti-VHB) en las primeras 24 horas después del nacimiento, la protección conseguida es suficiente en la totalidad de los casos.
En los hijos recién nacidos de madres portadoras, el retraso en la realización de la profilaxis anti-VHB aumenta la probabilidad de infección por VHB. Cuando se considere que la profilaxis anti-VHB ha sido insatisfactoria, debe ser realizado un control serológico (análisis) tres meses después del nacimiento determinando los niveles de anti-HBs. Si el niño fuera anti-HBs negativo debe realizarse la determinación de HBsAg.

MANEJO DEL HIJO DE MADRE HBsAG+:

Los niños nacidos de madres +, incluyendo los prematuros, deben recibir:

  • Una dosis inicial de gammaglobulina específica IgHB (0.5 ml), y

  • Una dosis de vacuna anti-hepatitis B (0.5 ml) por vía IM en sitios diferentes de inyección, ambas en las primeras 12 horas después del nacimiento.

Después de esto, se debe continuar con el esquema de vacunación habitual contra la hepatitis B:

  • La 2ª. dosis al mes de vida, y

  • La 3ª. dosis a los 2 meses de la 1ª.

El incumplimiento de las dosis de vacunación o de revacunación en los tiempos sugeridos no implica la necesidad de recomenzar con todo el esquema nuevamente.
El lactante vacunado debe someterse a pruebas de detección de HBsAg a los 12 á 15 meses para valorar la eficacia de la inmunización.
En Argentina es obligatoria la vacunación por Ley 24.151/92.

El tratamiento que se recomienda es con Alpha-interferón o con Adefovir Dipivoxil.
En diciembre de 1998 la FDA recomendó incluir en el tratamiento a Nucleósidos Análogos, ej.: Lamivudina (3TC).

HOMEOPATÍA :

Cuando un paciente está tratado con HOMEOPATÍA tiene su sistema inmunitario en perfectas condiciones como para enfermar lo menos posible. El sistema inmunitario es a lo que se denomina vulgarmente "las defensas". Además de un buen tratamiento homeopático, es necesario tener una vida sana, no promiscua, respetando al cuerpo de uno y al de los otros.
Cada ser humano es único e irrepetible, no hay otro igual. Por eso el remedio único homeopático que le corresponde a ese paciente lo va a poner en condiciones inmunológicas de bienestar y de armonía con él mismo y con el medio que lo rodea. La HOMEOPATÍA va a favorecer a que el propio organismo encuentre la directriz de su propia curación.
Ya lo dijo el Dr. Claude Bernard a fines del siglo XIX: "el germen no es lo importante, lo importante es el terreno". El terreno para la homeopatía es el paciente, único e irrepetible, con su predisposición a enfermar de determinada enfermedad. A esto los Homeópatas lo llamamos: MIASMA. Por ello es necesario muchas veces tratar primero el MIASMA y luego reforzar la energía vital con su remedio único.

La Homeopatía cuenta con otro recurso de buenos resultados para el tratamiento de estas enfermedades crónicas:
LA ORGANOTERAPIA: consiste en estimular las funciones del órgano afectado mediante el remedio que el corresponde, en dinamizaciones bajas (que estimulan al órgano), y en tomas repetidas durante varios meses. En este caso de Hepatitis B, el órgano afectado es el hígado. El tratamiento se instauraría en cuanto se tiene el diagnóstico, en lo posible antes de que el paciente llegue a la cirrosis. Y sería coadyuvante del tratamiento único de fondo del mismo. Ejemplo:

LYCOPODIUM 200 como remedio de fondo (si es éste)

HÍGADO 9 CH como tratamiento coadyuvante

Medidas higiénico-dietéticas, vida sana, etc.

El seguimiento de los resultados de este tratamiento se controlará con Hepatograma completo cada 6 meses.