Hepatitis C - Homeopatía

Virus de la Hepatitis no A - no B

El virus de la hepatitis C se descubrió en 1989 por medio de la biología molecular. No se ha podido ver el virus en el microscopio electrónico, sólo se conoce su existencia por la clonación de su material genético.
El virus de la hepatitis C es un virus ARN de la familia de los Flavivirus, agente causal de una enfermedad crónica que compromete al hígado y que puede evolucionar en el tiempo a una cirrosis, con insuficiencia hepática, y en algunos de estos pacientes, desencadenar una enfermedad maligna primaria como es el hepatocarcinoma.
El reservorio son los humanos. Es capaz de originar infecciones agudas y persistentes. No es teratogénico. Tiene características epidemiológicas similares al virus de la HB.
El período de incubación oscila de 2 semanas a 6 meses, pero lo común es de 6 a 9 semanas.

SE TRANSMITE:

  • Por contacto parenteral de sangre y derivados sanguíneos contaminados.

  • Por exposición percutánea con material contaminado. Drogadictos IV: 40%.

  • Por hemodiálisis.

  • El hecho de que el 50% de los sujetos en contacto íntimo o sexual con alguna persona afectada en el pasado de hepatitis sean serológicamente positivos, indica la posibilidad de que el VHC se transmita por vía sexual: 10%.

  • Trabajadores de la salud.

  • Por contactos en la casa, aunque esta descripción es muy poco frecuente: 4%.

  • Hay un 40% en el que no se puede determinar la forma de transmisión.

  • El riesgo de transmisión vertical madre-hijo es muy variable, pero es bajo: alrededor del 3%; es mayor cuando la madre presenta altos niveles de viremia o infección simultánea por el VIH.

  • Transmisión intraparto a partir de sangre materna contaminada en el momento del parto.

  • A través de la lactancia materna, aunque son muy pocos los casos demostrados.

  • En el período postparto a través del contacto íntimo intrafamiliar.

Una sola gota de sangre puede bastar para adquirir el virus.
El VHC se halla principalmente en el hígado y en la sangre, muy raramente en otras partes del organismo.

La demostración de viremia en los niños no presagia la aparición de enfermedad clínica,
aunque pueden existir elevaciones intermitentes de transaminasas.

Respecto al momento de la transmisión de la infección madre/hijo, teóricamente habría varias posibilidades:

1) La transmisión intraútero a través de la placenta durante el 3er. trimestre de la gestación.

2) La transmisión intraparto a partir de sangre materna contaminada en el momento del parto.

3) A través de la lactancia materna, aunque son muy pocos los casos demostrados.

4) En el período postparto a través del contacto íntimo intrafamiliar.

Teniendo en cuenta la tendencia a la cronicidad de la infección por virus C, los niños con infección adquirida por vía vertical son subsidiarios de seguir siendo controlados durante varios años, y en caso de persistencia de la viremia y/o persistencia de alteraciones bioquímicas, valorar la posibilidad de realización de biopsia hepática, y aunque la experiencia actual es escasa, se sugiere la instauración de tratamiento con Interferón.

Esta hepatitis es la responsable de más del 90% de las infecciones hepáticas post-transfusionales.

SINTOMATOLOGÍA:

El comienzo de la enfermedad aguda suele ser insidioso, con anorexia, molestias abdominales vagas, náuseas y vómitos. Evoluciona a la ictericia con menos frecuencia que la Hepatitis B.
Alrededor del 75% de todas las infecciones por VHC son anictéricas. Son síntomas más tardíos el malestar general, la fiebre, las cefaleas, el dolor muscular generalizado, la fatiga, la anorexia, las náuseas, el dolor abdominal y las artralgias, a veces seguidas de la aparición de orinas oscuras e ictericia.
El mayor porcentaje de los pacientes cursa la enfermedad en forma asintomática.
En los niños la enfermedad cursa en su comienzo en forma asintomática, y la aparición de los síntomas es a largo plazo.

La infección por el VHC es cuatro veces más frecuente que la infección por el VIH, y constituye la primera causa de trasplante hepático en los Estados Unidos.

No hay gran experiencia de este virus y embarazo, aunque es importante tenerlo en cuenta, dado el aumento lento y progresivo de esta enfermedad que se observa en la mayoría de los bancos de sangre.

DIAGNÓSTICO:

La Food and Drug Administration (FDA) ha autorizado dos pruebas serológicas de despistaje que detectan la presencia de anticuerpos frente al VHC (anti-VHC) en el suero o en el plasma. Se realiza por medio del RIA (radioinmunoensayo) y el ELISA (enzimoinmunoensayo) para anticuerpos en los sueros de prueba.
Se puede comenzar a detectar la presencia de anticuerpos entre la 7ª. a 9ª. semana del ingreso del virus al organismo en el 80% de los pacientes.

La presencia de anticuerpos en el suero o plasma humano no indica necesariamente una HC actual,
sino que puede ser una infección pasada. Los niveles de anticuerpos suelen ser indetectables
en los estadios precoces de la infección: "período de ventana".

A diferencia de la HB, el "período de ventana" de la HC es variable.

Cuando se sospecha una HC, se recomienda la realización de pruebas secuenciales y repetidas para detectar anticuerpos.

La principal utilidad de esta prueba es la detección de donantes de sangre infectados.
UNA PRUEBA NEGATIVA ES LIMITADA
(donantes de sangre, OJO!).

CONDUCTA A SEGUIR:

La determinación de la serología para hepatitis C en toda mujer embarazada no es recomendable, excepto que la madre manifieste factores de riesgo.

Se deberán considerar como infectados a todos aquellos individuos que
presenten títulos de anticuerpos y PCR-ARN positiva.

Durante la evolución es conveniente realizar pruebas de funcionalismo hepático a través de un hepatograma a los 6 y 12 meses de edad para determinar si hay compromiso. En los niños hijos de madre HIV+ hay que tener en cuenta que la seroconversión puede ocurrir más tardíamente.

La vía del parto es un tema controvertido en la infección por Hepatitis C. Algunos estudios han demostrado una mayor frecuencia de transmisión en parto por cesárea que en parto vaginal (32 versus 6%). Sin embargo probablemente esto se deba a que un gran porcentaje de estas pacientes estaba co-infectada por HIV. En pacientes HIV-negativas, el riesgo parece ser similar entre la vía vaginal y la cesárea. En la práctica se aconseja realizar cesárea sólo por indicaciones obstétricas.
Otros factores que pueden asociarse a un mayor riesgo de transmisión del virus al recién nacido son la rotura de membranas de más de 6 horas y monitoreo fetal invasivo.

AUNQUE NO HAY CASOS DESCRIPTOS DE TRANSMISIÓN POR LECHE MATERNA, NO ES INDICACIÓN DE SUSPENSIÓN DE LA LACTANCIA. LOS PADRES DEBEN RECIBIR UNA ADECUADA INFORMACIÓN SOBRE ESTA SITUACIÓN.

TRATAMIENTO:

Se realiza con Interferón alfa con limitada respuesta (20%), y una alta tasa de recaídas. Existe mayor experiencia en adultos y poca en niños. ElInterferón alfa genotecnológico es una copia exacta obtenida por ingeniería genética de la proteína natural. Está autorizado su uso para el tratamiento de la HC crónica desde 1991. El mismo interfiere con la reproducción del virus, y estimula al sistema inmunitario para luchar contra las infecciones.
Recientemente se está utilizando con muy buenos resultados el Interferón alfa pegilado. Además, el interferón pegilado se usa en asociación con el antiviral Ribavirina. El tratamiento se administra durante 48 semanas, y la variable principal de evaluación es la negativización de la carga viral al final del tratamiento.Se han logrado respuestas del 55% de eficacia.
Los efectos colaterales de esta terapia incluyen síntomas semejantes a los de la gripe, como fiebre, escalofríos, dolores de cabeza, dolores musculares, dolores en las articulaciones, cansancio y debilidad. Estos efectos colaterales por lo regular disminuyen al continuar el tratamiento. Algunos pacientes pueden sufrir de depresión. El Interferón puede causar o agravar padecimientos neuropsiquiátricos, autoinmunes, isquémicos (irrigación sanguínea insuficiente) o infecciosos. La Ribavirina usada en la terapia de combinación puede causar anemia.Debe realizarse una biopsia hepática para confirmar la enfermedad subyacente, determinar la severidad del daño y la necesidad de tratamiento.

Como medida de sostén se debe plantear un adecuado esquema de vacunas que incluya protección contra las hepatitis A y B. El uso de inmunoprofilaxis con gammaglobulina no está recomendado por el CDC como un mecanismo de bloqueo.
Algunos estudios sugieren que niveles elevados de hierro reducen la respuesta al interferón en los pacientes con hepatitis C. Los pacientes con hepatitis C crónica con niveles de hierro elevados o que tienen cirrosis deben de evitar tomar suplementos con hierro. Además, estos pacientes deben evitar alimentos que contengan hierro, como lo son las carnes rojas, el hígado, los cereales fortificados con hierro, así como evitar cocinar con utensilios que tengan una cubierta de hierro.

HOMEOPATÍA :

Cuando un paciente está tratado con HOMEOPATÍA tiene su sistema inmunitario en perfectas condiciones como para enfermar lo menos posible. El sistema inmunitario es a lo que se denomina vulgarmente "las defensas". Además de un buen tratamiento homeopático, es necesario tener una vida sana, no promiscua, con medidas higiénico-dietéticas, evitando el consumo de toda clase de tóxicos para el organismo, respetando al cuerpo de uno y al de los otros.
Cada ser humano es único e irrepetible, no hay otro igual. Por eso el remedio único homeopático que le corresponde a ese paciente lo va a poner en condiciones inmunológicas de bienestar y de armonía con él mismo y con el medio que lo rodea. La HOMEOPATÍA va a favorecer a que el propio organismo encuentre la directriz de su propia curación.
Ya lo dijo el Dr. Claude Bernard a fines del siglo XIX: "el germen no es lo importante, lo importante es el terreno". El terreno para la homeopatía es el paciente, único e irrepetible, con su predisposición a enfermar de determinada/s enfermedad/es. A esto los Homeópatas lo llamamos: MIASMA. Por ello es necesario muchas veces tratar primero el MIASMA y luego reforzar la energía vital con su remedio único.

La Homeopatía cuenta con otro recurso de buenos resultados para el tratamiento de estas enfermedades crónicas:
LA ORGANOTERAPIA: consiste en estimular las funciones del órgano afectado mediante el remedio que el corresponde, en dinamizaciones bajas (que estimulan al órgano), y en tomas repetidas durante varios meses. En este caso de Hepatitis C, el órgano afectado es el hígado. El tratamiento se instauraría en cuanto se tiene el diagnóstico, en lo posible antes de que el paciente llegue a la cirrosis. Y sería coadyuvante del tratamiento único de fondo del mismo. Ejemplo:

LYCOPODIUM 200 como remedio de fondo (si es éste)

HÍGADO 9 CH como tratamiento coadyuvante

Medidas higiénico-dietéticas, vida sana, etc.

El seguimiento de los resultados de este tratamiento se controlará con Hepatograma completo cada 6 meses.