Embarazo y parto. 

Homeopatía: una opción más natural

Uno de los principios de la Homeopatía es tomar al paciente desde la totalidad que él conforma: ser humano único e irrepetible, con sus procesos biológicos, naturales y mentales. La medicina tradicional académica nos prepara a los médicos y a las parteras para hacernos cargo solamente
del cuerpo, pero no nos prepara para escuchar a la parte subjetiva de la paciente:
sus temores, angustias, ansiedades, dudas.

EMBARAZO Y PARTO:

El bebé, desde su concepción, ya es un ser que recibe todas las sensaciones de la madre, sus procesos bioquímicos, la conciencia, la memoria celular y la memoria cerebral. Por eso es importante que la embarazada tenga una buena alimentación, que sus sensaciones y percepciones se manejen en un contexto adecuado de bienestar y felicidad, que se tenga en cuenta el cuidado de la salud, el respecto por el cuerpo y por la mente. Así es como durante todo el embarazo se produce una comunicación madre-bebé (el mismo percibirá miedos, euforias, alegrías, sensaciones de inseguridad, todas a la vez, etc.). Si se transmite confianza, bienestar, las emociones se grabarán a través de mensajes bioquímicos: son emociones positivas, pero atención con las negativas! Lo mismo sucederá en el momento del parto: el bebé va a entender, va a percibir, y va a registrar.

DEBEMOS DEJAR ACTUAR A LA NATURALEZA, NO TRASTOCARLA.
EL CUERPO HABLA, Y DEBEMOS APRENDER A ESCUCHARLO.

Cuando la gestación comienza, se inician con ella una serie de infinitos procesos que culminan con la formación de un nuevo ser. El éxito del equilibrio y la armonía que deben reinar en este nuevo ser dependen de una armonía espiritual y física de sus padres, es necesaria para la integridad del mismo.

De sus progenitores recibe toda la información genética, pero además puede recibir alguna alteración congénita, es decir, alguna enfermedad adquirirdadurante el estadio intra-uterino (infecciosa, tóxica, radiaciones, etc.): son las que se denominan "enfermedades genéticas o hereditarias" las primeras, y "enfermedades congénitas" (adquiridas durante la vida intrauterina) las segundas. Éstas pueden manifestarse al nacer, o bien durante el transcurso de la infancia, la pubertad, la adolescencia, o incluso en la adultez. Es lo que llamamos los homeópatas MIASMAS (enfermedades heredadas o debilidades del terreno para enfermar). Ej: predisposición a la obesidad, a la diabetes, a las alergias, al cáncer, etc.

El embarazo no es una enfermedad. Si en el transcurso del mismo aparece la intercurrencia de alguna patología, LA HOMEOPATÍA UNICISTA puede resolverla sin necesidad de que la mujer ingiera medicación alopática (la mayoría de las veces con efectos adversos), salvo muy raras excepciones.

Es importante saber que la embarazada puede recibir remedios homeopáticos durante lo nueve meses del embarazo, ya que éstos no afectan para nada al bebé, por no ser tóxicos ni tener efectos secundarios. Por lo tanto, la mujer deberá recibir su remedio constitucional al comienzo de la gestación. Éste la va a armonizar energéticamente, la va a proteger inmunológicamente.
Luego, durante el trabajo de partopodrá ser ayudada con los "remedios complementarios": regularizan las contracciones, estimulan a las mismas en momentos en que el útero no responde correctamente; y una cosa muy importante: mitigan considerablemente el dolor, al que casi todas las mujeres le temen. Es interesantísimo ver cómo puede ser controlado el dolor con los "remedios complementarios", y con una buena preparación psico-corporal, con el acompañamiento y la contención del equipo actuante, y si la pareja está de acuerdo, con la presencia del marido en sala de partos.

Se debe medicar alopáticamente lo menos posible durante el embarazo, y sobre todo en los tres primeros meses. Los remedios homeopáticos pueden ser ingeridos desde el comienzo de la gestación,sin ningún efecto adverso ni para la madre ni para el bebé. 

Por lo tanto el tratamiento homeopático durante el embarazo es, no solamente posible, sino que es útil y necesario.
Algunas veces se presentan distocias o intercurrencias de algunas enfermedades que requieren tratamiento alopático (intervenciones quirúrgicas, diabetes, trastornos tiroideos, hipertensión, etc.). La Homeopatía no reniega de la alopatía cuando es estrictamente necesario, pero siempre acompañando con el tratamiento homeopático correspondiente.

¡¡NUNCA UN TRATAMIENTO HOMEOPÁTICO PUEDE CAUSAR DAÑO 

NI A LA MADRE NI AL BEBÉ!!

Los remedios homeopáticos actúan en la madre mejorando la energía vital (sistema inmunitario), y por ende en el niño. Asimismo también el bebé podrá recibir tratamiento homeopático desde el momento del nacimiento, si es necesario.

"HOMEOPATÍA: no hay nada más seguro". "La seguridad de los medicamentos homeopáticos durante el embarazo, parto y post-parto es inestimable". Dijo Ananda Zaren, una nurse, partera y homeópata en Santa Bárbara, California, quien ha usado estos medicamentos en cientos de nacimientos: "además de ser seguros, los remedios homeopáticos son considerablemente efectivos para tratar muchos problemas del embarazo". "Estos remedios también ayudan a fortalecer física y psicológicamente a la embarazada".

Los homeópatas hemos observado que los niños nacidos de mujeres que han recibido tratamiento homeopático durante el embarazo son más sanos que los otros, tienen menor predisposición a enfermar. Es sabido que la salud de la madre impacta en gran medida en la salud del feto.

El Dr. Jacques Imberechts, respetado homeópata Belga advierte: "las medicinas homeopáticas son verdaderamente efectivas para sanar muchos síntomas y signos del embarazo. He encontrado que mis pacientes raramente requieren otros tratamientos".

La aparición de la vida sobrepasa los límites autorizados de la Ciencia, y nosotros, hombres, sólo debemos admirar ese maravilloso misterio. El sujeto sano, rigurosamente sano, no existe. El funcionamiento orgánico de todo ser humano está siempre perturbado por toxinas autógenas (a las cuales ninguna persona escapa), o por una intoxicación más o menos atenuada por generaciones sucesivas, en la cual el origen primitivo puede ser atribuido a una tuberculosis o a una sífilis (concepto homeopático del Dr. Samuel Hahnemann en la época en que no existían tratamiento para estas enfermedades).

El niño es de la madre, pero es otra cosa que la madre. Es un ser nuevo, un ser viviente que la madre no ha podido crear, pero sí lo ha podido fabricar.

Los remedios homeopáticos durante el embarazo y el parto son:

¨ Eficaces

¨ Seguros

¨ No tóxicos, ni para la madre, ni para el feto

¨ Equilibran física y psíquicamente

¨ En el embarazo casi no hay complicaciones

¨ El parto se torna mucho más suave y tranquilo

¨ Benefician también al recién nacido: son niños más tranquilos, más sanos

¨ Los partos son mucho menos dolorosos, más placenteros, disminuyendo o evitando la necesidad de administrar analgésicos y antiespasmódicos

¨ Las contracciones son más regulares y rítmicas

¨ Evitan, en la mayoría de los casos, los problemas de dilatación del cuello del útero, por lo que el parto progresa más rápidamente, disminuyendo considerablemente las indicaciones de cesárea

¨ Se evita el uso sistemático de la anestesia peridural, con todos los riesgos que implica

¨ En las roturas prematuras de membranas son útiles para estimular el comienzo del trabajo de parto, sin necesidad, muchas veces, de recurrir a la inducción del parto con Ocitocina.

EL TRABAJO DE PARTO con tratamiento homeopático se acorta en lo que respecta a la duración que establecen los libros de Obstetricia: alrededor de 24 horas para las primerizas, y alrededor de 12 horas para las que ya tuvieron bebés. Mi experiencia con la HOMEOPATÍA me ha demostrado que las primerizas tienen su parto en 6-8 horas, o a veces menos, tranquilas, sin el descontrol que algunas presentan a veces.
Además la partera acompaña permanentemente, que es con la cual han aprendido a querer a su cuerpo, a buscar las posturas más cómodas, a respirar adecuadamente, a pujar, a esperar ese nacimiento con toda la alegría que significa.
El trabajo con ella también es importante en lo que se refiere a una contención afectiva, escuchar una música suave, una postura corporal adecuada a cada situación que está viviendo la mujer, a veces hasta un baño de inmersión.

Todo esto se aprende y practica desde el tercer mes de embarazo, sin olvidar la participación del papá, que también es un protagonista activo de este evento. Se lo incorpora a la preparación al 7º mes del embarazo.
Dentro del ámbito de la preparación para el parto en esta no tan nueva manera de trabajar, este equipo que conformo (y hay muchos más), está entrenado para contener emocional y físicamente a la pareja, dejando actuar a la misma en el rol protagónico que les pertenece: los únicos actores en el nacimiento de su hijo.

El trabajo de parto es un acontecimiento que debería transcurrir en condiciones de eutocia (normalidad), pero ya sabemos que el mismo puede tener innumerables intercurrencias, psíquicas y físicas, que determinan que el mismo muchas veces sea distócico (anormal).
A partir de mi experiencia como médica Tocoginecóloga, puedo afirmar la eficacia de la medicación homeopática en lo que respecta a la mejor conducción del trabajo de parto; al acortamiento en horas del período de dilatación; al excelente comportamiento materno en lo que concierne a estar predispuesta a un evento tan singular y extraordinario que es el nacimiento de un hijo; también para evitar muchas veces la operación cesárea, con los riesgos de morbi-mortalidad materna y fetal que a veces ocasiona. Así es como con la medicación homeopática se obtiene un buen control de la parturienta durante el mismo. Y demás está decir que la participación del esposo es de fundamental importancia en ese momento tan singular de compartir el nacimiento del hijo (ambos entrenados en el Curso de Preparación para el Parto).

La tan solicitada anestesia peridural tiene sus indicaciones precisas, y no debe ser utilizada como rutina para "hacer desaparecer el dolor". Si la paciente está bien preparada psico-emocionalmente, si está contenida por el equipo actuante (médico, partera, neonatólogo), y acompañada por su marido u otro familiar, el trabajo de parto transcurre más rápido, culminando en un parto normal y feliz.
Si está indicada la operación cesárea por alguna circunstancia especial, que puede ser por causa materna o fetal, la misma debe ser aceptada, pero de ninguna manera creer que la cesárea es mejor que el parto, solamente tiene sus indicaciones precisas.

Con respecto a procedimientos durante el trabajo de parto, como el resurado del periné, la enema evacuante, y la tan discutida episiotomía, actualmente se han dejado de lado, intentando respetar el cuerpo de la mujer. La episiotomía tiene también sus indicaciones. La OMS dice que estaría justificada en un 15% de los partos, y en realidad se practica en el 90% de los mismos. Hubo distintas tendencias a lo largo de la historia de la Obstetricia con respecto a la misma. A lo largo de todo el siglo XX y lo que va del XXI se cambió de opinión varias veces con respecto a si se debe realizar sistemáticamente o no. Hubo una época en que se preconizó aduciendo: que impedía desgarros perineales que se podían prolongar hasta el ano, que evitaba los prolapsos genitales posteriores, que disminuía el traumatismo de la cabeza fetal en el momento de la expulsión. Pero últimamente se ha comprobado que con una buena preparación corporal previa con concientización o con EUTONÍA, en donde se trabajan los músculos del periné especialmente, una buena protección del mismo en el momento del nacimiento del bebé, el riesgo de desgarros es inversamente proporcional al número de episiotomías.
Otra cosa que hay que tener en cuenta es la posición de la parturienta en el momento del parto: la posición acostada y con las piernas sujetas reducen la posibilidad de acción de los mecanismos naturales y propios de la fuerza para favorecer el nacimiento según la disposición anatómica y funcional del periné. La posición semi-sentada es más fisiológica acorde a la posición del canal de parto, lo cual favorece en el
momento del parto la distensión progresiva de los músculos del periné.
La episiotomía debe ser realizada con oportunidad y eficiencia, sabiendo distinguir cuándo se precisa o no.

Monitoreo fetal y de las contracciones: esta práctica está tan sistematizada que en los sanatorios y hospitales prácticamente es una normativa obligatoria. Para detectar un sufrimiento fetal no es necesario mantener a la mamá en una posición de decúbito dorsal o lateral, prácticamente enlazada por cintas que limitan enormemente el trabajo corporal, el movimiento, las posturas adecuadas que la mujer necesita realizar para ayudarse en ese momento tan especial, grato y placentero que es esperar el nacimiento de su hijo. Un buen obstetra y una buena obstétrica tienen la experiencia y capacidad necesaria para diagnosticar si el bebé está sufriendo sin necesidad de "crucificar" a la parturienta, sin necesidad de perturbar ese momento con ruidos que podrían ser reemplazados perfectamente por una música funcional y suave que ayude a la buena dilatación a partir de las vibraciones agradables que lleguen al cuerpo de esa mamá, y que ella pueda percibir y aceptar complacidamente.

Todo esto se aprende y practica desde el tercer mes de embarazo, sin olvidar la participación del papá, que también es un protagonista activo de este evento. Se lo incorpora a la preparación al 7º mes del embarazo.
Dentro del ámbito de la preparación para el parto en esta no tan nueva manera de trabajar, este equipo que conformo (y hay muchos más), está entrenado para contener emocional y físicamente a la pareja, dejando actuar a la misma en el rol protagónico que les pertenece: los únicos actores en el nacimiento de su hijo.

El trabajo de parto es un acontecimiento que debería transcurrir en condiciones de eutocia (normalidad), pero ya sabemos que el mismo puede tener innumerables intercurrencias, psíquicas y físicas, que determinan que el mismo muchas veces sea distócico (anormal).
A partir de mi experiencia como médica Tocoginecóloga, puedo afirmar la eficacia de la medicación homeopática en lo que respecta a la mejor conducción del trabajo de parto; al acortamiento en horas del período de dilatación; al excelente comportamiento materno en lo que concierne a estar predispuesta a un evento tan singular y extraordinario que es el nacimiento de un hijo; también para evitar muchas veces la operación cesárea, con los riesgos de morbi-mortalidad materna y fetal que a veces ocasiona. Así es como con la medicación homeopática se obtiene un buen control de la parturienta durante el mismo. Y demás está decir que la participación del esposo es de fundamental importancia en ese momento tan singular de compartir el nacimiento del hijo (ambos entrenados en el Curso de Preparación para el Parto).

La tan solicitada anestesia peridural tiene sus indicaciones precisas, y no debe ser utilizada como rutina para "hacer desaparecer el dolor". Si la paciente está bien preparada psico-emocionalmente, si está contenida por el equipo actuante (médico, partera, neonatólogo), y acompañada por su marido u otro familiar, el trabajo de parto transcurre más rápido, culminando en un parto normal y feliz.
Si está indicada la operación cesárea por alguna circunstancia especial, que puede ser por causa materna o fetal, la misma debe ser aceptada, pero de ninguna manera creer que la cesárea es mejor que el parto, solamente tiene sus indicaciones precisas.

Con respecto a procedimientos durante el trabajo de parto, como el resurado del periné, la enema evacuante, y la tan discutida episiotomía, actualmente se han dejado de lado, intentando respetar el cuerpo de la mujer. La episiotomía tiene también sus indicaciones. La OMS dice que estaría justificada en un 15% de los partos, y en realidad se practica en el 90% de los mismos. Hubo distintas tendencias a lo largo de la historia de la Obstetricia con respecto a la misma. A lo largo de todo el siglo XX y lo que va del XXI se cambió de opinión varias veces con respecto a si se debe realizar sistemáticamente o no. Hubo una época en que se preconizó aduciendo: que impedía desgarros perineales que se podían prolongar hasta el ano, que evitaba los prolapsos genitales posteriores, que disminuía el traumatismo de la cabeza fetal en el momento de la expulsión. Pero últimamente se ha comprobado que con una buena preparación corporal previa con concientización o con EUTONÍA, en donde se trabajan los músculos del periné especialmente, una buena protección del mismo en el momento del nacimiento del bebé, el riesgo de desgarros es inversamente proporcional al número de episiotomías.
Otra cosa que hay que tener en cuenta es la posición de la parturienta en el momento del parto: la posición acostada y con las piernas sujetas reducen la posibilidad de acción de los mecanismos naturales y propios de la fuerza para favorecer el nacimiento según la disposición anatómica y funcional del periné. La posición semi-sentada es más fisiológica acorde a la posición del canal de parto, lo cual favorece en el
momento del parto la distensión progresiva de los músculos del periné.
La episiotomía debe ser realizada con oportunidad y eficiencia, sabiendo distinguir cuándo se precisa o no.

Monitoreo fetal y de las contracciones: esta práctica está tan sistematizada que en los sanatorios y hospitales prácticamente es una normativa obligatoria. Para detectar un sufrimiento fetal no es necesario mantener a la mamá en una posición de decúbito dorsal o lateral, prácticamente enlazada por cintas que limitan enormemente el trabajo corporal, el movimiento, las posturas adecuadas que la mujer necesita realizar para ayudarse en ese momento tan especial, grato y placentero que es esperar el nacimiento de su hijo. Un buen obstetra y una buena obstétrica tienen la experiencia y capacidad necesaria para diagnosticar si el bebé está sufriendo sin necesidad de "crucificar" a la parturienta, sin necesidad de perturbar ese momento con ruidos que podrían ser reemplazados perfectamente por una música funcional y suave que ayude a la buena dilatación a partir de las vibraciones agradables que lleguen al cuerpo de esa mamá, y que ella pueda percibir y aceptar complacidamente.

IMPREVISTOS QUE PUEDEN SUCEDER EN EL PARTO:

No hay un parto 10. Si partimos que cada parto es único e irrepetible, vemos que en una misma mujer todos los partos van a ser diferentes. La vivencia del parto es muy subjetiva, y las expectativas están condicionadas por las pautas culturales actuales. Pero el progreso nos ha llevado a conocer mejor la fisiología del parto: se ha demostrado que la posición vertical favorece grandemente el trabajo de parto y el desprendimiento del bebé. También se ha demostrado que la mayoría de las veces no son necesarios ni el goteo ni la anestesia peridural. Sí es importante la presencia del papá o de otro familiar.
Todo esto es importante, pero la embarazada debe saber que en un parto normal, de pronto pueden suceder imprevistos:

  • La necesidad de la utilización del fórceps.

  • La necesidad de la anestesia peridural si las condiciones médicas así lo requieren, o si la parturienta la necesita.

  • La necesidad de realizar un alumbramiento manual (extracción con la mano) si la placenta no se desprende sola en 30 minutos.

  • La necesidad de aislar a la madre y al bebé de la nursery si la mamá contrae varicela en los últimos días del embarazo.

  • La necesidad de realizar una cesárea si el bebé está ubicado de nalgas. Actualmente se opera una presentación pelviana aunque la madre haya tenido partos anteriores.

  • La necesidad de realizar una cesárea si la madre tiene más de una cesárea anterior.

La estadística nos permite prever que ocurrirán imprevistos en un cierto porcentaje de los casos, que se resolverán en el mismo momento. Querer convencerse de que si una hace todo lo debido (dieta y vida sana, curso de preparación para el parto, reposo y tranquilidad mental, etc.) está garantizando y parto "exitoso", es pretender desconocer que hay una infinidad de factores que exceden a nuestro control.