Embarazo, parto, puerperio y Homeopatía

A las consultas del Homeópata acuden con mucha frecuencia mujeres embarazadas
preguntando si el tratamiento podría llegar a producirle algún daño
a su bebé. Por ello es muy importante dejar aclarados algunos conceptos
que vale la pena tenerlos en cuenta.

"LA CIENCIA SIN CONCIENCIA ES LA RUINA DEL ALMA".  Aristóteles

¿SE PUEDE ADMINISTRAR TRATAMIENTO HOMEOPÁTICO DURANTE EL EMBARAZO?

¡¡NUNCA UN TRATAMIENTO HOMEOPÁTICO PUEDE CAUSAR DAÑO NI A LA MADRE NI AL BEBÉ!! Puede ser administrado desde el comienzo del embarazo, es decir desde el primer mes de gestación, y también durante la lactancia.

Para una mamá gestante la automedicación alopática puede ser muy peligrosa, y también para el futuro de la salud bebé. Inclusive hay una serie de remedios alopáticos que deben evitarse durante el embarazo, y algunos otros que están totalmente proscriptos. Con la Homeopatía no sucede esto, por el contrario, estos remedios favorecen la salud de la madre y la del producto de la gestación. Es así como nacen bebés más saludables.
Desde el momento en que una mujer sospecha que está embarazada, debe abstenerse de tomar medicamentos o drogas alopáticas sin indicación médica. 

Se debe evitar, en lo posible, alterar los procesos naturales. En el primer trimestre del embarazo la acción de estos medicamentos puede interferir directamente en el normal desarrollo de un órgano o un aparato del embrión, ya que éste se encuentra en pleno proceso de formación. Posterior a este primer trimestre las malformaciones son raras, pero también existe la posibilidad de que ciertos remedios alopáticos tengan influencias nocivas para el feto.

Por eso, elegir un tratamiento homeopático es elegir una alternativa
segura, sin riesgos y sin efectos nocivos ni tóxicos.

Cuando la gestación comienza, se inician con ella una serie de infinitos procesos que culminan con la formación de un nuevo ser. El éxito del equilibrio y la armonía que deben reinar en este nuevo ser dependen de una armonía espiritual y física de la mamá, que redundará necesariamente en la integridad del mismo.

De sus progenitores recibirá toda la información genética y espiritual. Durante el estadio intrauterino el feto podrá o no adquirir enfermedades, algunas denominadas congénitas (infecciosas, tóxicas, radiaciones, etc.): adquiridas intraútero. Otras enfermedades podrán ser genéticas, transmitidas a través de los genes del padre o de la madre. Entonces tenemos "enfermedades congénitas" y "enfermedades genéticas o hereditarias". Algunas se manifestarán en el momento del nacimiento, otras durante el transcurso de la infancia, la pubertad, la adolescencia, o incluso en la madurez.

A esta predisposición a enfermar que tenemos todos los individuos es lo que llamamos en Homeopatía MIASMAS (enfermedades heredadas, o debilidades del terreno para enfermar). Algunos ejemplos pueden aclarar este concepto: predisposición familiar a la diabetes, a la obesidad, a las alergias, al cáncer, a las enfermedades cardiovasculares, etc.

Por eso la terapéutica homeopática durante el embarazo no sólo es eficaz para la madre, sino que también actúa favorablemente en el niño, ya que al mejorar la energía vital (sistema inmunitario) de la madre, actúa favorablemente en la energía vital del niño.
Esta terapéutica está basada en principios fisiológicos fijos e inmutables, ya que desde sus comienzos en el siglo XVIII sigue siendo la misma, los medicamentos no han variado nunca. Y los mismos se extraen de los tres reinos de la naturaleza: mineral, vegetal, animal. Es una terapéutica que medica a través de la Ley de la Similitud: a través del medicamento que, experimentado en el hombre sano, es capaz de producir un cuadro semejante al que tiene el enfermo que se quiere curar.
Lo contrario sucede con la medicina tradicional alopática: continuamente los medicamentos son reemplazados y renovados, a pesar del fundamento científico de los mismos. El remedio que hoy es bueno y beneficioso, dentro de unos años se saca de la venta por los espantosos efectos secundarios que produce o produjo. Esto se debe a que la medicina tradicional "ataca" y "combate" enfermedades.
La homeopatía encuentra la curación del enfermo a través de su propia curación, a través del estímulo de su energía vital (principio inmaterial dinámico), a través del estímulo de las fuerzas de defensa del propio organismo en donde se ha producido un desorden dinámico, una perturbación del ritmo vital.

La medicina homeopática se basa en 3 principios fundamentales:

  1. Administrar solamente remedios que han sido experimentados previamente en personas sanas.

  2. Indicarlos de acuerdo a la Ley de Similitud.

  3. Indicarlos en pequeñas dosis, o dosis infinitesimales.

HIPÓCRATES dijo:
"El médico debe ayudar a la naturaleza cuando ésta no alcanza con sus reacciones a vencer la enfermedad".

Fue Hipócrates el encargado de reconocer la disfunción energética de la enfermedad. Luego Galeno tomó otro camino, trazando las bases de la medicina occidental, actual, con sus ideas organicistas-anatómicas. Para él la enfermedad era una alteración de órganos y sistemas, una disfunción, y el tratamiento estaba dirigido a contrarrestar ese desorden. Esto llevó a la subdivisión y fraccionamiento del hombre, que pasó de ser una entidad única individual, a ser un conjunto de reacciones físico-químicas susceptibles de alteración. La energía interna, el soplo vital, dejó de ser tomado en cuenta.
En el siglo XVIII Hahnemann basó todo el fundamento de su doctrina en un método experimental más riguroso que lo llevó a concluir en leyes o principios que son la base de la Homeopatía: "la prescripción del remedio único" y "el principio de la semejanza". Es así como el remedio homeopático excita la "vis naturae medicatrix", o sea el proceso de curación natural, debido a la reacción vital que provoca. El individuo en estado de salud debe tener su energía vital (soberana, inmaterial), en perfecta armonía funcional. Armonía de la mente, y equilibrio fisiológico de los órganos. La perturbación del ritmo vital es la principal causa de enfermedad.

Los remedios homeopáticos durante el embarazo y el parto son:

  • Eficaces.

  • Seguros.

  • No tóxicos, ni para la madre, ni para el feto.

  • Equilibran física y psíquicamente.

  • Benefician también al feto: son niños más tranquilos, más sanos.

  • Los partos son mucho menos dolorosos, más placenteros.

  • Las contracciones son más regulares y rítmicas.

  • Se evitan en la mayoría de los casos las distocias de cuello por rigidez del mismo, lo que ocasiona detención en el progreso de la dilatación, y que casi siempre termina en cesárea.

  • Se evita el uso sistemático de la anestesia peridural.

  • En las roturas prematuras de membranas, son útiles para estimular el comienzo del trabajo de parto, sin necesidad, muchas veces, de recurrir a la inducción con Ocitocina.

Los homeópatas saben que el embarazo es un excelente momento para recibir cuidados homeopáticos, tanto para la madre como el feto. Además han comprobado que los niños nacidos de madres que han recibido estos remedios parecen ser más sanos que los otros niños. Es sabido que la salud de la madre repercute grandemente en la salud del hijo.
La seguridad de los medicamentos homeopáticos durante el embarazo, parto y post-parto son inestimables. Dice Ananda Zaren, una nurse, partera y homeópata en Santa Bárbara, California, quien ha usado estos medicamentos en cientos de nacimientos: "además de ser seguros, son considerablemente efectivos para tratar muchos problemas del embarazo". "Estos remedios ayudan a fortalecer física y psicológicamente a la embarazada".  

Parto vertical de una taina
República Dominicana (precolombina) 

PARTO NATURAL, SIN VIOLENCIA, SIN IDEALIZACIONES, PERO CON INMENSO PLACER. 

El trabajo de parto es un acontecimiento que debiera transcurrir en condiciones de eutocia o normalidad, pero ya sabemos que el mismo puede tener innumerables intercurrencias, psíquicas y físicas, que determinan que el mismo muchas veces no sea tan normal.
¿Cuál es la actitud actual de nuestra sociedad frente al parto? Una corriente dominante y discutida sólo en estos últimos años, considera al parto como un proceso sumamente doloroso, siendo la misión del Obstetra "evitar" ese dolor, si no quiere correr el riesgo de ser considerado como inhumano.
Racionalmente esto es hecho para "proteger" a la mujer contra esos dolores y contra los peligros del parto. Se despoja a la mujer de toda participación consciente y activa en la experiencia única de dar a luz un nuevo ser por medio de "la dirección delparto por el médico".

De esta manera nuestra sociedad tiene una actitud mecanicista, autoritaria y anti-psicológica frente al parto. Pero felizmente, cada vez más se está viendo la tendencia opuesta: medicar lo menos posible, esperar los tiempos que cada paciente requiere para parir, acompañar afectiva y emocionalmente a ella y a su esposo en ese momento.
Es importante que la mujer, protagonista de su parto, no se deje robar el mismo por el profesional actuante mediante manejos innecesarios para un acto totalmente natural.
Decía la Psicóloga Marie Langer: "hay un porcentaje de mujeres afectivamente estables, es decir, maduras, que tienen su parto fácilmente".
John George, M.D., un ginecólogo y obstetra de Seattle, utiliza medicinas homeopáticas en su práctica. Y dice: "estos remedios facilitan el proceso del nacimiento para la madre y para el médico. El trabajo de parto se torna mucho más suave. Se observó que la correcta prescripción homeopática proporcionan una preparación adecuada del cuello del útero para el parto, ablandándolo y afinándolo previo al inicio del real trabajo de parto. La segunda observación es que los patrones de la contractilidad uterina tienden a ser más ordenados y eficientes, progresando normalmente dicho trabajo de parto. La tercera observación es que los dolores se reducen considerablemente, disminuyendo la necesidad de analgesia y anestesia".
Hay que señalar que cabe al tocólogo la responsabilidad que implica la buena atención y conducción del parto, por las consecuencias que se podrían originar con una terapéutica inadecuada. Actualmente se interviene con excesiva frecuencia con fármacos que a veces son riesgosos para el feto (disminuyen el flujo placentario); y lo que es más inadecuado aun, es la indicación casi sistemática de la anestesia peridural "para aliviar el dolor". Desde hace algunos años hay una marcada tendencia a intervenir con excesiva profesionalidad en el proceso del parto, por lo que el mismo se convierte de un proceso totalmente normal en una emergencia médica.
Una buena conducción del trabajo de parto necesita mucha paciencia, mucho conocimiento por parte del partero para no distociar al mismo y como consecuencia finalizar el parto mediante una operación cesárea (aumento de la morbimortalidad materna y fetal). No veo bien que en la actualidad, el médico obstetra le haga creer a la parturienta que la cesárea es mejor que el parto. De todas maneras hay otra tendencia no tan generalizada, y no aceptada por la mayoría de los obstetras, de volver al parto antiguo: poca medicación, lo más natural posible, y en la posición semi-sentada, que favorece el descenso de la presentación, es más cómoda para la paciente, y tiene la posibilidad de presenciar el nacimiento de su hijo.
Es importante que la obstétrica y/o el obstetra no transmitan a la mujer una falsa idealización del parto. Una preparación durante el embarazo le proporcionará una información "realista" para la tarea intensa, responsable y gratificante que es el acto de parir.
Actualmente se utiliza la ocitocina sintética para estimular la contractilidad uterina, y solamente mediante la administración por goteo endovenoso. Este método tiene unos patrones de utilización muy bien establecidos para el uso correcto de la misma.
También se utilizan durante el trabajo de parto analgésicos y antiespasmódicos en los casos en que el dolor es muy importante y el cuello uterino presenta resistencia a la dilatación. En otros casos, en que la indicación es bien precisa, se utiliza la anestesia epidural (en los casos de distocias de cuello que no responden a los
antiespasmódicos). Los opiáceos y barbitúricos están actualmente proscriptos en Obstetricia, ya que se ha demostrado que no tienen acción sobre la contractilidad uterina, y además presentan acciones perjudiciales para la madre y para el feto.

Existen maneras de conducir un buen trabajo de parto: cambios de decúbito, cambios posturales de la embarazada, balanceo de la pelvis, respetar la necesidad diferente de cada gestante de permanecer en una determinada actitud corporal, caminar, masajes, etc. Todos son elementos importantes para una buena prosecución del mismo.
También la pareja debe tener una buena preparación para el parto durante el embarazo, una confianza en los profesionales actuantes, un conocimiento de lo que va a suceder, el apoyo para un seguimiento del acto de parir relacionado con el placer y no con el dolor; todos son elementos indispensables para una terminación adecuada del parto.
Los médicos homeópatas tenemos a nuestra disposición varios medicamentos que pueden facilitar el proceso del trabajo de parto en el caso de que surjan complicaciones o distocias, por lo cual hay que tener en cuenta el hecho de la manifestación de síntomas en un lugar determinado del organismo en un momento muy especial.

La experiencia que he podido acumular como Obstetra Homeópata es interminable. Mis pacientes tienen la mayoría partos naturales, espontáneos, con bebés muy saludables. Y el porcentaje de cesáreas que he acumulado es muy bajo, sólo en casos estrictamente médicos, en que no existe la posibilidad del parto eutócico.

PUERPERIO Y HOMEOPATÍA. 

El puerperio es el período que transcurre en las primeras 6 semanas del post-parto, en donde se producen cambios psíquicos y físicos.
El cuerpo, y los órganos que han intervenido en el embarazo vuelven lentamente a su estado anterior.
Las mamas ya están preparadas para la lactancia. Psíquicamente, la mujer comienza a establecer su nueva relación con el bebé, y también con su pareja, y con su familia.

  • Dolores de entuertos: a medida que el útero va disminuyendo de tamaño, se producen contracciones en el mismo que muchas veces se registran con un leve dolor tipo cólico. Sobre todo mientras la mamá amamanta, ya que esto produce liberación de ocitocina (hormona), que favorece la producción de leche y también actúa sobre la fibra muscular uterina (contracciones). Para las mujeres que están en tratamiento homeopático estas molestias se resuelven consultando a su médico homeópata, quien, con su remedio único podrá solucionar el problema.

  • Dolores en la episiotomía: ésta ha sido realizada para ampliar la abertura de la vagina durante el parto. Es una incisión de los músculos del perineo que se realiza con anestesia local. Algunas veces se produce una cierta inflamación de la misma que la paciente refiere como dolor, quemazón, etc. Existen remedios homeopáticos que se pueden emplear tranquilamente. Otra manera de desinflamar es mediante la colocación de hielo en la zona.

  • Dolores en las mamas: hay que resaltar la importancia del contacto físico mamá-bebé. Amamantar es un acto natural, pero muchas veces las mamas se endurecen, se enrojecen, se hinchan, y aparece el dolor. Ante este cuadro, la mamá debe consultar a su médico. Existen remedios homeopáticos que resuelven rápidamente estos trastornos. Para mayor información, ver en esta página "INICIO", "CONTENIDOS", EMBARAZO Y PARTO", "LACTANCIA".

  • Várices y hemorroides: las várices y hemorroides que se han acentuado durante el embarazo debido a que el crecimiento del útero dificulta el retorno venoso de las piernas y del periné hacia el corazón, generalmente desaparecen. De lo contrario consultar. Existen remedios homeopáticos que resuelven rápidamente estos trastornos. Para las hemorroides es conveniente que la mamá tenga un anillo de espuma de goma para sentarse, y así evitar que la zona perineal no apoye. Para las várices, en las horas de la siesta es conveniente un descanso de 1 hora al menos, en posición acostada con las piernas levantadas.

  • Metrorragia post-parto: la primera semana es de sangre roja. Luego, a medida que pasan los días se va tornando amarronada o rosada. Consultar al médico si persiste la sangre roja abundante, con coágulos, o tiene feo olor (puede haber una infección uterina). No usar tampones durante todo el período de puerperio. El médico homeópata (con los estudios ginecológicos necesarios) medicará según los síntomas.

  • Fiebre: si es superior a 38º y dura más de 24 horas, consultar. Puede haber alguna infección: en la episiotomía, en la cicatriz de la cesárea, o en las mamas (mastitis). La febrícula que puede aparecer con la "bajada de la leche" dura menos de 24 horas. El médico homeópata (con los estudios necesarios) medicará según los síntomas.

  • Manchas en la piel: aparecen con mayor facilidad en mujeres de tez oscura. Son amarronadas, y se ven en frente, pómulos, abdomen ("línea parda" que va del ombligo al pubis), a veces en las mamas. Desaparecen después del parto, varios meses después. El médico homeópata puede recomendar alguna crema natural (a base de escencias florales) para ir blanqueando de a poco las zonas.

  • Depresión post-parto: ver en "Títulos de las pulicaciones".

¿LOS BEBÉS LACTANTES PUEDEN RECIBIR TRATAMIENTO HOMEOPÁTICO?

SÍ, desde el mismo momento del nacimiento.

Hay varias maneras de suministrar el remedio: a la madre, si es que ésta está amamantando, porque lo transmite a través de la leche.
Y la otra manera es administrarlo en gotas acuosas, no alcoholizadas. Se colocan 3 á 5 gotitas con el gotero en la boca del bebé hasta que las absorba.

No tienen gusto nada más que a agua, ya que las preparaciones homeopáticas son remedios energéticos, no contienen ninguna sustancia ponderable en las mismas, sólo hay energía de lo que una vez fue una sustancia (mineral, vegetal, animal).
Es importante que los padres comprendan que tratando al niño con homeopatía desde el nacimiento, van a tener un bebé sano, con muy poca probabilidad de que contraiga enfermedades.

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