Chancro blando y homeopatía

También se la llama chancroide. Es producido por una bacteria gram negativa muy delicada y sensible: Haemophilus Ducrey. Resiste muy dificultosamente el ambiente externo. El contagio generalmente es durante el coito.Tiene un período de incubación de 2 a 6 días, corto.
Después aparece la lesión chancroide que segrega un exudado gris. Los ganglios inguinales están muy dolorosos y aumentados de volumen, luego se ulceran: bubón. Son lesiones altamente contagiosas, auto-inoculables, localizadas en genitales externos y en ano. Es difícil encontrar la lesión en mucosas, ataca preferentemente la piel y las semimucosas.

En la mujer las lesiones aparecen en los labios de la vulva, en la entrada de la vagina y en el clítoris. En raros casos, en dedos, manos, labios y lengua.
En el hombre las lesiones aparecen en el prepucio, el surco balanoprepucial y el glande.
El diagnóstico diferencial debe ser hecho con todas las enfermedades que produzcan úlceras genitales: sífilis, herpes, tuberculosis, cáncer de vulva o de pene.

Cura rápidamente con antibióticos.

La profilaxis consiste en higienizarse cuidadosamente después del acto sexual con agua y jabón. Por lo cual es una enfermedad de las personas en que la higiene no es cuidadosa.

HOMEOPATÍA:

Cuando un paciente está tratado con HOMEOPATÍA tiene su sistema inmunitario en perfectas condiciones como para enfermar lo menos posible. El sistema inmunitario es a lo que se denomina vulgarmente "las defensas". Además de un buen tratamiento homeopático, es necesario tener una vida sana, no promiscua, respetando al cuerpo de uno y al de los otros.
Cada ser humano es único e irrepetible, no hay otro igual. Por eso el remedio único homeopático que le corresponde a ese paciente lo va a poner en condiciones inmunológicas de bienestar y de armonía con él mismo y con el medio que lo rodea. Esto va a favorecer la NO necesidad de tratamiento antibiótico, debido a que el propio organismo va a encontrar la directriz de su propia curación.
El tratamiento homeopático es también importantísimo para evitar las infecciones recurrentes, ya que si inmunológicamente está en condiciones, no tiene por qué volverse a enfermar. Desde el punto de vista alopático, la ciencia se desespera tratando de encontrar por qué recurren algunas infecciones, "a pesar de que los tratamientos antibióticos atacan al germen con todo". Ellos se preguntan por qué hay recurrencia en algunos pacientes y en otros sólo casos esporádicos. La HOMEOPATÍA lo puede explicar bien: algunos pacientes tienen su sistema inmunitario (de defensa) en perfectas condiciones, lo que favorece para que los gérmenes no se instalen ni se hagan patógenos. Otros están inmunológicamente deprimidos, y cualquier bacteria o virus puede colonizarlos y enfermarlos.
Ya lo dijo el Dr. Claude Bernard a fines del siglo XIX: "el germen no es lo importante, lo importante es el terreno". El terreno para la homeopatía es el paciente, único e irrepetible, con su predisposición a enfermar de determinada enfermedad. A esto los Homeópatas lo llamamos: MIASMA. Por ello es necesario muchas veces tratar primero el MIASMA y luego reforzar la energía vital con su remedio único.
Existen muchos remedios homeopáticos que se pueden utilizar en el caso agudo de la enfermedad. Con estos remedios la gran mayoría de las veces se resuelve la misma sin necesidad de recurrir a antibióticos "para atacar al germen". Son remedios que han sido experimentados en el hombre sano (único experimentador en Homeopatía) y que ha sido probada su eficacia. Al evitar prescribir antibióticos estamos evitando suprimir los síntomas, ya que haciendo esto estamos provocando en el paciente una reacción del organismo, que en corto o largo plazo le producirá una enfermedad más grave y más profunda. Y la supresión se establece alopáticamente con la mayoría de los remedios que suprimen síntomas, tales como todos los "anti" (antinflamatorios, antipruriginosos, antiespasmódicos, antibióticos, etc.).