ACNÉ ROSÁCEA Y HOMEOPATÍA 

Es muy importante vigilar el trofismo de la piel, ya que estos enfermos tienden a desarrollar una relativa atrofia epidérmica.

La rosácea es una enfermedad crónica de la piel, complicación frecuente de la seborrea. Se presenta en el centro de la cara por medio de una congestión venosa, telangiectasias (arañitas arteriolares y capilares), pápulas y pústulas. Es un proceso que tiene remisiones y exacerbaciones. Las telangiectasias son primero funcionales, y luego orgánicas, formando aneurismas pequeños.

Es muy importante vigilar el trofismo de la piel, ya que estos enfermos tienden a desarrollar una relativa atrofia epidérmica.

Es una enfermedad que aparece en ambos sexos entre los 25 y 50 años de edad. No se la ve en los niños. No es raro encontrarla en los alcohólicos.

CAUSAS:

Las causas son muy diversas y de carácter bastante complejo.
1- Factores emocionales: son importantes y se encuentran muy a menudo.
2- Focos sépticos: muchas veces su eliminación mejora el proceso.
3- Factores intestinales y gástricos: episodios de gastritis crónica, hiperacidez, dispepsias fermentativas o de putrefacción intestinales.
4- Factores hormonales: mujeres dismenorreicas (con alteraciones menstruales); aumento de la hormona foliculina, que produciría vasodilatación capilar y rosácea (en la perimenopausia).
5- Vicios alimentarios y hábitos de vida: ingestión de alimentos muy calientes, por ej., exposición a ambientes con bruscas diferencias de temperatura.
6- Factores alérgicos: los de tipo alimentario que producirían liberación de histamina, que ocasionaría congestión facial.
7- El frío.

SINTOMATOLOGÍA:

La enfermedad comienza por un enrojecimiento en placas o difuso (eritrosis) en las mejillas, surcos nasogenianos, mentón, nariz. En las primeras fases es paroxística, luego se hace permanente.
Si persiste en forma prolongada aparecen las dilataciones vasculares (telangiectasias) a ese nivel, y predominan en mejillas.
La tercera etapa es la pustulosa o seudoacneica, pero no tiene comedones.
Luego viene un período hipertrófico, el engrosamiento de la piel.
Las pápulas y pústulas
aparecen por brotes sobre un fondo lesional crónico.
La etapa final de la rosácea (sin tratamiento o con un tratamiento local muy agresivo) es el rinofima, en donde se produce un agrandamiento de la nariz con deformaciones, de color amarillo pardo o de color rojo violáceo, con una eritrosis muy pronunciada y abundantes telangiectasias.

Factores que pueden desencadenar los brotes:

  • Hormonales: premenopausia

  • El clima frío

  • Trastornos emocionales

  • Cualquier desarreglo digestivo: desde una simple dispepsia hasta la cirrosis.

Los trastornos más serios pueden ocurrir en la córnea, que lleva a una queratitis esclerosante:
se debe realizar siempre la consulta con el oftalmólogo.  

TRATAMIENTO HOMEOPÁTICO:

Se le debe dar importancia a: la higiene alimentaria y el régimen dietético: no comer ni muy caliente ni muy frío. Pocos hidratos de carbono, grasas y proteínas. Muchas frutas y verduras. Descartar las bebidas alcohólicas, el té, el café, las salsas picantes.

Debemos partir de la premisa que el acné-rosácea no es una enfermedad local, sino la expresión de múltiples factores, entre los cuales los más importantes son la predisposición genética, y factores de orden de la totalidad del individuo: enfoque holístico del paciente, y no local o lesional.
Por lo que es muy importante tener en cuenta que los tratamientos locales con lociones, cremas, etc., NO resolverán el problema definitivamente, sino que lo único que harán es suprimir los síntomas momentáneamente, y si el tratamiento se abandona, la enfermedad volverán sistemáticamente.
LA HOMEOPATÍA, al enfocar al paciente desde su totalidad, realiza un tratamiento mucho más profundo, tomando como síntomas principales los síntomas mentales, resolviendo así los conflictos emocionales y sentimentales que acompañan a esta entidad.

TODO TRATAMIENTO DEBE ESTAR DIRIGIDO A PROVOCAR UN RESULTADO INTEGRAL, TOTAL, Y NO SÓLO A DISMINUIR O A HACER DESPARECER LOS BROTES.

Tratamiento local:

Al igual que en el caso del acné juvenil, el tratamiento local deberá ser muy prudente. No se emplearán corticoides locales por el riesgo de dermitis atrófica.

Se aconseja la limpieza del cutis con leches para pieles secas. También lociones ligeramente alcoholadas, a base de HAMMAMELIS, o cremas con HAMMAMELIS.

Tratamiento de fondo o tratamiento holístico del paciente:

Para obtener una mejoría duradera, la prescripción del remedio del agudo deberá, sistemáticamente, ir acompañada del de fondo.

Los medicamentos más arriba mencionados son sintomáticos, o sea para tratar la enfermedad en forma local, con los síntomas concomitantes y modalidades correspondientes. Pero siempre acompañado del tratamiento de fondo, del tratamiento del paciente en su totalidad.

Muchos son los remedios de fondo, y a cada paciente le corresponderá solamente uno, de acuerdo a los síntomas mentales y generales que presente en la consulta. La HOMEOPATÍA cuenta con los medicamentos grandes policrestos, y a veces otros remedios, pero siempre será uno, y nada más que uno.

Algunos de ellos, como SULPHUR, TUBERCULINUM, THUJA, van a actuar sobre el terreno miasmático del sujeto. es decir sobre la predisposición a enfermar.