¿Anestesia peridural de rutina en el parto? 

EL FILÓSOFO RENÉ DESCARTES describió el objetivo del mecanismo intrínseco de supervivencia:


"El gran ingeniero del universo ha hecho al hombre tan perfecto como

podía hacerlo, y no pudo haber inventado un recurso mejor para su

preservación que dotarle de la sensación de percibir dolor".

Dijo la Dra. Belén Igual, de la Revista "Peso y Salud" de Madrid en el año 2000:

"Puesto que el parto es un proceso fisiológico y normal, puesto que la mayoría de los partos son normales, NO está justificado que se utilicen técnicas que impidan un desarrollo humano del proceso, las cuales tienen efectos secundarios adversos. Ante la demanda de las mujeres de recuperar el proceso del parto natural, de vivir ese momento tan importante de una forma grata y saludable, cuanto también para los bebés, es muy importante que puedan vivir ese momento del nacimiento sin violencia. Y que el bebé no sea separado de su madre. El esfuerzo debe ir encaminado a procurar un clima lo más agradable posible, potenciar en la mujer su sabiduría interna para parir, y favorecer el bienestar del niño, dejando la técnica para los casos en que se tengan evidencias verdaderas de que puede ser un parto de riesgo".

¿SE DEBE ATENUAR EL DOLOR O SE DEBE VIVIR UN PARTO CON TODA LA SENSIBILIDAD?

Un hijo es traído al mundo con placer cuando fue engendrado con amor, y cuando su nacimiento es vivido con alegría, más allá del dolor y de algunas dificultades, se transforma en algo placentero.
Y lo más importante para que esto suceda es devolver el protagonismo del parto a la mujer (quitado en los últimos años por el médico que se cree "dueño" del mismo, con derechos pseudo-paternales de intervenir "para quitarle el dolor"). Permitir que el parto se desencadene y transcurra en forma natural y placentera es la obligación del control permanente del equipo profesional que eligió la pareja. No olvidemos que unas palabras amables, de estímulo, de contención, unos masajes, emisiones de las vibraciones de la voz mediante algunas canciones, cambios de posturas de la embarazada, hasta un baño relajante, muchas veces son suficientes para hacer este momento placentero, llevadero y feliz. También la figura del papá (u otro familiar) en la sala de partos es de gran contención. Otras veces la ciencia debe acudir en ayuda de algún método instrumental en el momento justo, antes que mamá y bebé lleguen al agotamiento. El bebé será recibido en un ambiente con luz tenue, sonidos amortiguados, temperatura tibia, compañía afectuosa. Esto es importantísimo para que el primer contacto bebé-mamá sea lo más precoz posible.

Hay otra realidad, y son los miedos de la embarazada. El parto concentra la mayoría de los temores, sobre todo al dolor. La sentencia bíblica "parirás con dolor" y la sentencia escuchada "parirás con placer" colocan a la mujer en una situación dual de exigencias. A veces el dolor es más fuerte que el placer. Lo fundamental que debemos hacer es dejar que la parturienta viva su parto con las sensaciones que quiera tener. Hay mujeres, las menos, que no sienten ningún dolor durante el trabajo de parto. La mayoría sí, sienten como una especie de revolución en el cuerpo, que es toda la energía que se pone en marcha para producir la dilatación del cuello del útero y la expulsión del bebé. Esta revolución que produce dolor, es vivida de diferente manera por cada parturienta, de acuerdo al umbral que tenga para el dolor, sin olvidar las implicancias culturales y de su historia personal que pueden influir en el mismo.

No hay una fórmula exacta para una experiencia tan individual y profunda como el acto de parir, ninguna mujer es igual a otra en ese momento, y es obligación del médico
respetar esa individualidad única e irrepetible.

En 1853 la reina Victoria de Inglaterra aceptó parir a su séptimo hijo con anestesia inhalatoria con Cloroformo. De ahí vino el nombre de "anestesia a la reina", que se usó mucho en el siglo XX, hasta que se descubrió después que el Cloroformo era tóxico hepático y se dejó de usar. 

Existen 3 tipos de anestesias:

1) La anestesia local, circunscripta a una zona y de efecto breve. Es la anestesia que se usa para realizar la episiotomía, por ejemplo (ampliación de la vagina y el periné para facilitar el pasaje del bebé y evitar desgarros durante el parto).
2) La anestesia regional o de conducción, que abarca zonas más amplias, troncos nerviosos, sin pérdida de la conciencia, o sea que la paciente puede estar conectada, despierta. Produce una eliminación transitoria de la función de los nervios de una región del cuerpo. Incluye a la anestesia peridural, a la anestesia raquídea, al bloqueo de los nervios pudendos (que anestesia vagina y periné) que no tiene ningún efecto sobre las contracciones, a la anestesia para-cervical y a la caudal (mucho menos usadas).
3) La anestesia general o de inducción: la pérdida de la sensibilidad y el dolor van acompañadascon pérdida de la conciencia. Pueden ser inyectables o inhalatorias. Estas drogas anestésicas pasan al través de la placenta al bebé, con el consiguiente efecto depresor en el mismo. Tienen, en obstetricia, indicaciones médicas muy precisas en el caso de que haya que realizar una cesárea.

La anestesia peridural, anestesia regional, se administra en un espacio intervertebral existente por fuera del tubo neural (médula espinal). Anestesia troncos nerviosos. Debe ser siempre administrada por un médico Anestesiólogo entrenado. La dosis de anestésico y la técnica empleada están en relación con los resultados que se desean. En la operación cesárea se usa la peridural masiva (todo el anestésico se administra de una sola vez, y su duración es de aproximadamente de 2 horas).
En el trabajo de parto, cuando la dilatación del cuello se detiene en 4-5-6 cm a pesar de tener buenas contracciones, se usa la anestesia peridural continua o peridural de conducción. Se realiza mediante un catéter de polietileno (que es como una manguerita) que queda colocado en el espacio intervertebral, y cada tantos minutos se va inyectando el anestésico de acuerdo a necesidad. No llega a ser una anestesia, sino que es una analgesia de la cintura para abajo, lo que permite que la mamá esté consciente, perciba las contracciones, tenga sensación de pujo y colabore en el momento del parto.
La peridural tiene sus indicaciones precisas, y también tiene sus riesgos, como toda anestesia. Los riesgos o dificultades que puede ocasionar son: a) hipotensión en la mamá, con la consecuente disminución del pasaje de sangre a través de la placenta hacia el bebé, y si hay un sufrimiento fetal, el bebé se va a agravar; b) disminuye la contractilidad del útero, función primordial en este momento tan decisivo para finalizar el embarazo: c) en algunas ocasiones disminuye el reflejo del pujo, lo que puede alargar el período expulsivo, aumentando por consiguiente el sufrimiento fetal y la utilización del fórceps.
Y como toda práctica médica invasiva, hay un riesgo muy remoto de que se produzca una paraplejía (parálisis de los miembros inferiores), que puede ser definitiva o transitoria.
Con respecto a la anestesia raquídea, usada para la cesárea por algunos anestesistas, la complicación más frecuente es la intensa cefalea post-operatoria, que obliga a la puérpera a permanecer acostada sin almohada varios días, con un plan de hidratación importante, analgésicos, y a veces corticoides.

NO SE DEBE RECURRIR A LA ANESTESIA PERIDURAL POR SIMPLE RUTINA.
La necesidad de suministrarla dependerá del requerimiento materno y del criterio médico. 
 

La pareja cuenta con los 9 meses del embarazo para reflexionar. Una mamá puede decidir conservar su sensibilidad inalterada, sin analgesia alguna. Pero nunca va a saber cómo responderá al dolor de las contracciones, entonces la decisión deberá ser flexible. Es obligación del médico Obstetra informar previamente a la parturienta los "pro" y los "contra" de la misma. Todo procedimiento médico tiene sus riesgos, por más simple que sea. Pero tomando los recaudos que cada profesional conoce, estos riesgos son mínimos.
Pretender que todos los partos sean atendidos con dicha anestesia es desconocer la sensibilidad de cada paciente, ser único e irrepetible. Frente al dolor que pueda ocasionar un trabajo de parto, el equipo médico deberá estar atento a la conducción del mismo, a la contención que se le ofrece a la parturienta, y al protagonismo que la misma quiera tener en su propio parto, y así poderdisfrutar de este episodio tan trascendente de su vida. No olvidemos que una buena preparación para el parto durante todo el embarazo, con el equipo médico elegido de antemano, logra trabajos de parto placenteros, con una mamá participando con todo su cuerpo y su mente, y un equipo médico dedicado a acompañar y contener a esa parturienta.
Existen muchos otros recursos, aparte de la Homeopatía, para controlar las molestias de las contracciones: técnicas de trabajo corporal con concientización, control mental, yoga, etc.

Lo ideal es el parto de iniciación espontánea y de terminación espontánea también.

Demás está decir que cuando el parto se detenga por falta de dilatación del cuello del útero, o cuando los dolores se tornen insoportables, o cuando se deba realizar una cesárea, el profesional indicará esta práctica, es decir que habrá un recurso más para aquellas mamás que no puedan soportar el dolor, sin sentirse decepcionadas. Alrededor de un 20% de los partos realizados con esta anestesia terminan con el acto operatorio del fórceps, ya que muchas veces esta anestesia disminuye o anula el reflejo del pujo.
Esta anestesia, en general, no tiene contraindicaciones. Lo que sí tiene contraindicaciones es el uso indiscriminado del procedimiento, sin una estricta revisión de cada caso.
Cada ser humano tiene su propia sensibilidad al dolor. Dejemos que la paciente determine si quiere la anestesia cuando realmente no tolere más las contracciones; no nos transformemos los médicos en "los dueños del parto".

Dijo el desaparecido Dr. Arnaldo Rascovsky:
"Pedir o aplicar la peridural para un parto normal es lo mismo que pedirla para la noche de bodas, es decir que al dejar de sentir lo que le desagrada también deja de experimentar el placer".

Esto, traducido al trabajo de parto, es como si la mujer se enganchara solamente con el dolor y no pensara para nada en el placer que le va a provocar el parir.

Desde mi experiencia de haber atendido mujeres que están armonizadas energéticamente, es decir que mantienen su energía vital en óptimas condiciones gracias al TRATAMIENTO HOMEOPÁTICO UNICISTA, junto con una buena preparación psico-corporal, los resultados exitosos de partos espontáneos sin peridural son maravillosos. Son trabajos de parto placenteros, vivenciados, que se producen en pocas horas, y no como dicen los libros de obstetricia que en las primerizas duran 24 horas y en las multíparas 12 horas.
Durante el trabajo de parto se utilizan remedios homeopáticos del caso agudo, indicados para las distocias de contracción, las dificultades en la dilatación del cuello, en los casos en que la mamá esté descontrolada por el dolor, y sobre todo para aquéllas en que el miedo se torna insoportable. Son globulitos que se disuelven debajo de la lengua, y los efectos son inmediatos. La parturienta conserva su sensorio inalterado, y también es dueña de su cuerpo: puede sentarse, caminar, balancearse, estar en cuclillas, recibir masajes, escuchar música, cantar (expulsar a través de la voz vibraciones energéticas para aliviar las contracciones), hasta realizar un baño de inmersión, etc.

Con este tratamiento homeopático tan suave, tranquilo, no perjudicial ni para la madre ni para el feto, es notable comprobar la baja incidencia de operaciones cesáreas y de peridurales no necesarias para "sacar el dolor", obteniendo mejores resultados de salud y bienestar para la madre y el bebé.

De todas maneras, la pareja se manejará con los recursos ofrecidos por el equipo obstétrico, y si no, la parturienta puede elegir conscientemente utilizar la analgesia peridural sin ninguna decepción, y pensando que hasta ahí llegó su límite, y no sentirse decepcionada.

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"La importancia de la preparación para el parto".
"Embarazo, Parto, Puerperio y Homeopatía".